Este blog es un lugar de opinión y reflexión de temas en general. En el cual hablo desde que cumplí los 60 años, del devenir del tiempo desde una óptica personal. Hoy escribo desde la cama de un hospital público español. He sido operado de hiperplasia benigna. Es decir, de una próstata agrandada, muy común en las personas de mi edad.
Desde este blog siempre me he mostrado un firme defensor de la sanidad pública a nivel social y político. Y, mucho más, ahora que dependo de una pensión pública y por desgracia soy cada día más usuario de los servicios de la sanidad.
Este año mis gastos en sanidad pública hubieran podido representar más del 50 % de mi jubilación: consultas de especialistas, pruebas específicas, medicación y la intervención. Partiendo de que solo la operación ronda entre los 3.000 y los 12.000 euros, según la técnica elegida y el centro médico privado. Pero, que gracias a la sanidad pública no he tenido que abonar nada.
Para eso sirven los impuestos. Aunque muchos prefieren privatizar los servicios públicos y nos quieren convencer de que pagando menos impuestos podremos escoger unos servicios privados. En los que dejamos de ser usuarios, para ser clientes.
El problema de lo público es que si no tiene recursos económicos, la calidad del servicio es cada día peor. Sea en educación, sanidad, dependencia, transporte… La falta de calidad se convierte en retrasos, en falta de medios humanos y técnicos. En obligar a tener que contratar servicios privados si quieres más rapidez.
Yo vivo en Andalucia y lo mismo sucede en otras comunidades autónomas, por desgracia. He tenido que esperar más de un año y medio para ser operado, presentar dos reclamaciones por internet y pasar también dos veces por la consulta de Annestiología. Pero, al final hoy he sido operado satisfactoriamente. Con la profesionalidad, humanidad y medios técnicos del Hospital Universitario de Nuestra Señora de Valme en Sevilla.
Mi agradecimiento a todos los componentes de la sanidad pública: administrativos, limpieza, mantenimiento, seguridad, ambulancias y por supuesto a todas las sanitarias y sanitarios que te hacen sentir en un hotel de cinco estrellas con todo incluido. Y, que además cuidan de nuestra salud. Hoy en Hospital de Valme.
Mi reconocimiento a su profesionalidad, labor y humanidad. Porque la ciudadanía no defendemos en exceso a la sanidad pública y a lo público en general. Porque los sanitarios están a nuestro servicio siempre, pero nosotros no apoyamos sus reivindicaciones. Ni a las formaciones políticas que defienden la sanidad pública.
El 28 de octubre estaba fijado el inicio de una huelga médica indefinida de ámbito estatal. Sin embargo, la convocatoria anticipada de elecciones generales para el 29 de noviembre ha cambiado los planes de las organizaciones. Todo para, revisar la obligatoriedad de las guardias médicas y estudiar la creación de un ámbito exclusivo de negociación para el Estatuto Marco de los facultativos. Entre otros temas.
Ahora, vienen fechas de elecciones. Todas y todos deberíamos de hacer una reflexión de lo que queremos y necesitamos. Yo voto a favor de la sanidad pública. De tener más hospitales y centros de salud, de que se reduzcan las listas de espera, de que no falten recursos humanos y que existan unas condiciones laborales justas. Para que nuestros impuestos sirvan para tener un verdadero Estado de bienestar. ?Y, tú?
