El 11 de febrero de 2009, una semana antes del inicio de la campaña electoral que finalmente llevaría a la presidencia de la Xunta a Alberto Núñez Feijóo, firmó un “contrato con Galicia” de 14 puntos que prometió cumplir si ganaba las elecciones. Feijóo ahora firma un «contrato con España» recuperando la misma estrategia que utilizó para obtener su primera mayoría absoluta en Galicia. Con este contrato se compromete con los votantes a cumplir unas determinadas promesas, si alcanza la presidencia del Gobierno tras las elecciones del 29-N.
Como en la famosa parodia de los hermanos Marx en su película «Una noche en la ópera», donde Groucho pretendía contratar al tenor Ricardo Baroni (Zeppo). Y, por eso se reunía con su representante (Harpo), para discutir el contrato. Donde Groucho decía: «Preste mucha atención a la primera cláusula, porque es muy importante. La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte.»
Aunque lo habitual es que intervengan y se involucren como mínimo dos partes en un contrato. Este «contrato con España» lo podemos considerar un contrato unilateral, que solo genera obligaciones para una sola de las partes. Feijóo es el que manifiesta su voluntad de obligarse. Y, se supone que las personas que voten al Partido Popular en las elecciones del 29-N, aceptan dichos compromisos. Un contrato que más que con España, será con los españoles y más concretamente con los votantes del Partido Popular.
Un contrato con España con doce compromisos electorales con los que pretende llevar a cabo una «reconstrucción nacional». 1. Defender la soberanía nacional y la integridad territorial. 2. Recuperar la calidad democrática y la separación de poderes. 3. Reducir el tamaño del Estado y controlar el gasto público. 4. Construir al menos un millón de viviendas. 5. Ordenar la inmigración y reducir las entradas irregulares. 6. Garantizar las pensiones actuales y futuras. 7. Reforzar la sanidad pública con más médicos. 8. Elevar el nivel educativo y proteger a los menores. 9. Mejorar la seguridad en las calles. 10. Bajar los impuestos y aliviar la presión fiscal. 11. Subir el salario medio y mejorar la productividad. 12. Recuperar el prestigio internacional de España
Este «contrato con España», jurídicamente no establece por sí sola ninguna obligación concreta, derecho o condición verificable. Simplemente es una relación de buenos propósitos por parte de Feijóo. Pero, también puede suceder lo mismo que con el «Contrato con Galicia», donde muchos compromisos no se cumplieron. Lo que no impidió que siguiera revalidando sus 4 mayorías consecutivas. Lo del «puedo prometer y prometo» de Feijóo, es una manera de asegurar que el será un presidente que «les diga la verdad siempre» y que no les va a «fallar». Contrarrestando las promesas de Pedro Sánchez que no ha cumplido.
Si la ciudadanía española vota en las elecciones del próximo 29 de noviembre al Partido Popular. Y, solo si obtienen la mayoría absoluta podrán asegurar estos compromisos. Porque en caso de necesitar los votos de Vox, estarán condicionados a las imposiciones de la extrema derecha. Y, dicho contrato que ha redactado una de las partes, solo tendrá la opción de aceptar las condiciones o de cambiar el contrato. Este «contrato con España» dependerá del resultado electoral del Partido Popular.
Igual que el Gobierno de coalición planteó una legislatura orientada a las políticas públicas con una agenda política, social, laboral y económica que al final ha acabado paralizada por su minoría parlamentaria. Lo mismo le puede pasar al Partido Popular, si necesita el refrendo de Vox o tener que cambiar sus compromisos por las imposiciones de la extrema derecha. Feijóo siempre se ha presentado como un buen gestor, aunque no todos los datos económicos gallegos de sus 13 años de gestión avalan la eficiencia que quiere proyectar. En Galicia gobernó con mayoría absoluta, en España gobernará con la extrema derecha. Firmar este contrato puede ser un error y fácilmente evitable. Yo lo pensaría antes de votar…
