El conformismo de los trabajadores y trabajadoras se ha convertido en nuestro mayor enemigo, lo que no nos permite crecer, ni mejorar laboral y socialmente. Nos hemos conformado a aceptar cosas que de manera consciente o racional hubiéramos luchado en tiempos anteriores. Y, lo gracioso, es que dicho conformismo nos hace «dar gracias a Dios» o a quien sea, de tener: un trabajo precario, un sueldo mísero y un recorte de derechos. Estamos aceptando que es imposible realizar una mejora, un cambio o un progreso, aceptando una vida que la sociedad está diseñando en beneficio suyo y en la cual somos prisioneros del consumo y de las necesidades del día a día. Porque no es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer, nos estamos olvidando de defender y de reivindicar nuestros derechos y eso es lo que quieren los que cada día tienen más beneficios…

Hoy Día Internacional de los Trabajadores o Primero de Mayo aparte de luchar y de defender nuestros derechos laborales y sociales, hemos de exigir al futuro gobierno del PSOE que acometa con urgencia una agenda social en defensa de los trabajadores y trabajadoras. A todas esas personas que el Primero de Mayo no significa nada, que es un día más en su deambular en la búsqueda de un empleo en alguna empresa; los que aún teniendo un puesto de trabajo son pobres, porque no cobran suficiente; los que están desempleados y no cuentan con ellos en esta sociedad; las mujeres que sufren la brecha salarial; los que han trabajado toda su vida y tienen una pensión injusta… A todos y todas que han votado a partidos progresistas y esperan que alguien mejore sus derechos laborales y sociales.

Las trabajadoras y trabajadores siempre tenemos amenazados nuestros derechos laborales y sociales, por eso los tenemos que reivindicar con el diálogo y la movilización: en las instituciones, en los sindicatos y en las calles. Hemos de dejar caer en ese conformismo, en ese temor a luchar para que cada persona tenga un trabajo digno, mejore la calidad del trabajo, que no sea precario e inestable; políticas activas de empleo; recuperar el poder adquisitivo de los salarios y eliminar la brecha salarial; derogar la reforma laboral del Gobierno de Rajoy; mayor protección para los trabajadores y los desempleados; asegurar y revalorizar las pensiones…

Hemos perdido como trabajadores y trabajadoras la capacidad de reivindicar nuestros derechos, de luchar, de negociar y sobre todo de no sentirnos representados por unos sindicatos que eran capaces de movilizar a la sociedad española en huelgas generales contra las reformas laborales del PSOE y el PP. Se ha creado una desafección total, por su falta de discurso nuevo y de adaptarse a una nueva economía con un marco de relaciones laborales muy diferente al pasado cercano. Los sindicatos siguen siendo necesarios para impulsar el progreso social, pero tienen que tienen una crisis de credibilidad y de representatividad evidente. Necesitamos sindicatos fuertes que defiendan nuestros derechos laborales y sociales, recuperar el respeto de los trabajadores y jugar de nuevo un papel en la sociedad, no solo el Primero de Mayo. Menos conformismo y luchar por nuestros derechos.

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