Siempre hablamos de respeto a la justicia, pero el problema son las leyes, no quienes las aplican. Las leyes deben proteger a todo el mundo por igual, pero aparte de ser un problema de educación e incluso de mentalidad de jueces y juezas, el Código Penal debe proteger suficientemente los derechos de las mujeres. Por mucho que avance la sociedad, la desigualdad entre hombres y mujeres es una realidad y deben actualizarse  las leyes para que deje de perpetuar la relación de poder desigual entre los sexos. El Tribunal Supremo ha revocado la sentencia de «La Manada» considerando que lo ocurrido en los Sanfermines de 2016 fue una agresión sexual y no abuso, elevando las condenas para los cinco acusados a 15 años de prisión por un delito continuado de violación. No puedo hablar de sentencia justa, porque difícilmente se puede considerar justa una sentencia, por unos hechos en que unos individuos encierran a una chica de 18 años en un portal y la someten a todo tipo de vejaciones sexuales, le roban el móvil y la dejan abandonada.

No podemos estar esperando una sentencia por parte de los jueces, que unos consideran que puede ser justa o injusta. Son los legisladores, los responsables de hacer leyes que no tengan resquicios a las interpretaciones particulares de ningún juez, para que las reflexiones individuales y colectivas en torno a un mismo tema no nos lleven a derroteros muy diferentes. No se trata de hacer normas dirigidas a las mujeres, sino de tener presentes las diferencias existentes entre hombres y mujeres, ofreciendo instrumentos y argumentos para dar protección y respeto a las mujeres.

La sociedad tiene un gran problema con la violencia de género o mejor llamarla violencia machista, falta en muchas personas, el reconocimiento social de que la víctima sea creída, reconocida y respetada por toda la sociedad, incluida la justicia. Porque las víctimas necesitan leyes justas para que se aplique justicia. Quizás no hay sentencia justa para la reparación por el daño sufrido, pero los agresores tienen que responder social y penalmente por el daño causado. Y, la «manada» es un ejemplo, que debe crear jurisprudencia…

Un comentario sobre “Proteger los derechos de las mujeres.”

  1. Si algunos piensan que la sentencia a «la manada» de haber sido considerados culpables de un delito continuado de violación, ha sido fruto de la presión social y gracias al movimiento feminista, creo que hacemos un flaco papel a la justicia. Los cinco magistrados del Tribunal Supremo que han revisado la condena dictada hace poco más de un año por la Audiencia Provincial de Navarra, creen que la calificación de la sentencia fue un error.

    Por lo tanto, hay un cambio de sentencia y se reconoce como violación, este fallo es un mandato para todos los tribunales y que crea jurisprudencia para proteger a las mujeres frente a una agresión, que era lo que reclamaba la sociedad y que supone un avance en los derechos de las mujeres. Seguirán muriendo mujeres por violencia machista, seguirá habiendo violaciones y discriminaciones a las mujeres, pero quizás la justicia será más rápida, más igualitaria y más justa en sus fallosa partir de ahora.

    La Justicia no es inmune quizás a la presión social, pero hemos de confiar que la justicia no puede confundirse ni con la venganza ni el escarmiento, ni con dejarse achantar por la opinión de la gente ni de los movimientos feministas. La justicia a lo mejor no es igual para todos, quizás muchas veces se equivoque, pero hemos de seguir confiando en ella, porque el poder judicial debe defender los principios democráticos más básicos.

    Siempre habrá injusticias: víctimas de violencia machista, corrupción política, recorte de libertades, reparación de daños… Tendremos que confiar que quien ejerce la acción penal, es también quien garantiza nuestro derecho de defensa. Y, si dejamos de confiar en esto, dejaremos de creer en que somos un Estado de Derecho y que la Justicia se deja influenciar…

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