Todos los días se celebra, conmemora o se reivindica algún hecho, iniciativa o aspiración humana. El 1 de mayo no es ninguna fiesta, es un día de carácter reivindicativo para defender nuestros derechos como  trabajadores. Una fecha para manifestarnos, para presionar a  gobiernos y a empresarios, para reivindicar el derecho al trabajo y que mejoren nuestras condiciones laborales.

El franquismo abolió la fiesta del Primero de Mayo, a partir de 1957 la Organización Sindical Educación y Descanso organizaba unos espectáculo denominado «demostración sindical», que era una demostración de la dictadura. A partir de los años sesenta se revitalizó el movimiento obrero a través de los sindicatos no autorizados, comenzando una dinámica de reivindicación y lucha por los derechos de los trabajadores.

Dichas reivindicaciones de lucha se han diluyendo a lo largo de estos años de democracia, los sindicatos han perdido su fuerza de concentración, El paro supera el 20 % de la población activa, los sueldos se han recortado, la precariedad laboral se ha disparado, la reforma laboral ha disminuido los avances históricos en los derechos laborales y tener un puesto de trabajo es cada día más difícil de tenerlo y de conservarlo.

Los trabajadores no podemos ser pañuelos de usar y tirar, a la conveniencia de los intereses de los empresarios, no podemos «agradecer» que tenemos un trabajo con sueldos y condiciones laborales de miseria. Porque «lo de dar gracias a Dios» o «por lo menos tengo un trabajo» no es para agradecérselo a nadie, porque los trabajadores y las trabajadoras se ganan más de su sueldo.

Hablamos de los que cobran el salario mínimo interprofesional; de ese 35% de los trabajadores que cobra menos del salario mínimo interprofesional;  de los que pierden su paro;  de los que cobran la ayuda de 426 € al mes; de los que no cobran nada;  y sin embargo los políticos han aprobado una reforma laboral que no defiende los derechos de los trabajadores, que ha sustituido el empleo indefinido por otro precario, que hemos cambiado los contratos a «tiempo completo» por a «tiempo parcial», que se ha facilitado el despido, que se ha facilitado la modificación de las condiciones laborales, que nos estamos convirtiendo en pobres, incluso los que estamos trabajando y que todo ello provoca un efecto devastador sobre el sistema público de pensiones.

Hoy es 1 de mayo, día de pedir, luchar y reivindicar por nuestro derecho al trabajo. Cuando todo el mundo habla de la Constitución, muchos se olvidan del Artículo 35 que dice: «Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo…»

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