el algoritmo que nos controlaCuando accedemos a un sitio web, los motores de búsqueda en internet, nos ofrecen unos resultados en fracciones de segundo, gracias a los algoritmos. El algoritmo es utilizado a través de programas diseñados por desarrolladores de software y programadores para dar solución a problemas de cálculo o de manejo de información. Un algoritmo no es más que una serie de instrucciones, en una secuencia lógica y finita de pasos que los programadores informáticos descomponen para que los smartphones, tablets u ordenadores puedan ejecutar.

En nuestra vida cotidiana también empleamos algoritmos para nuestras diferentes actividades, desde problemas del trabajo, hacer una receta de cocina o montar un mueble. Sin embargo el algoritmo de Google, el algoritmo de Youtube, el algoritmo de Instagram, el algoritmo Facebook, el algoritmo de  Amazon…, nos controlan, nos condicionan y dependemos de ellos. Las grandes empresas de internet han traducido todos los problemas del mundo a través de un lenguaje comprensible por las máquinas, para que dejemos de pensar y sean ellas las que decidan por nosotros cuando buscamos o compramos. 

El riesgo que tenemos en la red, gracias a los algoritmos, implica nuestra libertad. El perder nuestro pensamiento crítico y la disposición a escoger libremente. El crearnos una realidad totalmente personalizada, a través de  una publicidad predictiva, diferenciada, discriminatoria y manipulada. Cada vez que entramos en un buscador, para encontrar un producto, un posible viaje, una canción, una duda o simplemente una curiosidad estamos dejando la huella de cómo somos, lo que queremos y nos convertimos en un posible candidato a ser inundado por sugerencias, a que nos creen un escenario predeterminado para consumir y para limitar nuestra capacidad de discernir.

Las fronteras éticas de la inteligencia artificial no existen, solo importan nuestros datos y afectan a nuestros derechos humanos. Los algoritmos nos hacen la vida más fácil, pero también nos condicionan la libertad e incluso la democracia. Dejar nuestra libertad a un algoritmo, puede significar que estemos en la manos de alguien que nos pueda manipular en nuestra  elección. No tan solo en una compra, sino incluso en la elección de un voto. Los algoritmos no son neutrales y responden a intereses, porque no son simplemente predicciones estadísticas, son objeto de manipulación por parte de los programadores de empresas e incluso estados para conseguir un beneficio.

Los algoritmos tratan de responder a preguntas que no tienen porque tener una única respuesta correcta y que inducen nuestro comportamiento a las aspiraciones sutiles de quienes quieren sacar un provecho de nosotros o simplemente manipularnos. El algoritmo recolecta nuestros datos en el uso de los motores de búsqueda y nos hace prisioneros, siendo la fuente de memoria que utilizamos para buscar todo: desde un amigo, una fecha, una canción o las preferencias personales y políticas. La libertad como se ha entendido hasta ahora, ha muerto. El algoritmo nos controla, nos condiciona, nos manipula, nos hacen cambiar nuestra forma de pensar…, porque saben todo de nosotros. 

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