Sumar es una de las cuatro operaciones básicas de la aritmética, son operaciones matemáticas que añaden cantidades, consiste en añadir o combinar dos o más números a fin de conseguir una cantidad final o un total de algo. Una suma necesita sumandos, que son las cifras o datos que van debajo una de la otra, para posteriormente obtener el resultado buscado. Sumar, es una de esas primeras lecciones que aprendimos cuando éramos niños, una vez que aprendemos a sumar, pasamos a otras operaciones como la resta, la multiplicación y la división, después vendrán otras fórmulas matemáticas.

Nos ayudamos de calculadoras y de ordenadores para sumar grandes cantidades a gran velocidad. El usuario introduce los datos, el ordenador lo convierte a código binario, realiza las operaciones, genera un resultado el cual se convierte de binario a decimal y lo proyecta en la pantalla. Los ordenadores superan en capacidad de memoria y velocidad de procesamiento al cerebro humano, pero todavía requieren de personas que les digan qué hacer y les proporcionen datos para procesar. Aún a pesar de la inteligencia artificial, es decir, el intento de imitar la inteligencia humana, de que las máquinas piensen y razonen por su cuenta, no podrán hacer nada sin falta de datos o datos erróneos.

Esta pandemia del coronavirus ha puesto a examen a países, gobiernos, sociedades, en no ser capaces de ofrecer datos fiables y actualizados. Aunque estemos en la era de la tecnología, los ordenadores siempre harán lo que les digamos pero no siempre lo que queremos, utilizarlos con eficacia dependerá de muchos factores, pero el principal son los datos, sin datos no hay resultados, después ya se harán los posteriores análisis. Porque un ordenador puede sumar, almacenar palabras y oraciones, hablar, responder preguntas para las cuales está programada para responder. Pero cuando alguna palabra o consulta no aparece en su memoria, o le faltan los datos, le falta la lógica y la creatividad humana, lo que le convierte totalmente en incongruente. Sin datos en tiempo real no tenemos información real y los ordenadores son incapaces de simular la progresión de los contagios, de conocer la velocidad de contagio, el número de infectados, los que fallecen, los que se han recuperado, los inmunes. Sin información no podemos aplanar la curva de contagios, ni prever las necesidades de ampliación de recursos, como el número de camas de UCI, respiradores y profesionales sanitarios.

No se puede admitir que no se publique la evolución de datos sobre el coronavirus los fines de semana, que las CC.AA se retrasen en dar sus datos al ministerio de Sanidad, que exista un cierto tufillo a que pueda existir un interés político en no proporcionar datos, que suban y bajen las cifras por culpa de alguna supuesta frivolidad. Faltan datos, debemos saber cuántos pacientes hay realmente infectados y no solo cuántos han dado positivo, porque este dato depende del número de pruebas de diagnóstico microbiológico realizadas. No podemos tener 17 datos que no sean en tiempo real, porque no sirven de nada, solo para rellenar espacios informativos. Cuando no se tienen datos precisos, todo se estima de una forma imprecisa, la información debe ser siempre en tiempo real, para obtener respuestas correctas. Alguien puede imaginar que no fuera en tiempo real la reserva de billetes de avión, de tren o la asistencia a un concierto, sería un caos ¿verdad? Pues, esto es lo mismo con los datos del coronavirus, es un caos.

Si una persona fallece y no se comunica en el mismo instante de una forma digital y en tiempo real, si las causas de la defunción no son en tiempo real quizás dicha información ya no es todo lo precisa que se necesita. La información no solo debe ser correcta, sino que llegue en el menor tiempo posible, no basta con que sea rápida la información debe ser en tiempo real.

El problema realmente no se dónde está, tenemos los medios, tenemos los ordenadores y nos faltan los datos. Seguimos sin saber el número de muertos real por coronavirus desde el comienzo de la pandemia en España, tenemos que esperar a los lunes para conocer los datos del fin de semana de las CC.AA, no sabemos los contagios y muertes en las residencias de ancianos, no sabemos en tiempo real los enfermos en los hospitales y servicios de urgencia, no sabemos el número de pruebas PCR realizadas diariamente. No es ciencia ficción, no podemos en una sociedad digital emplear los medios analógicos de tiempos pasados. La tecnología juega un papel fundamental para contener la pandemia.

 

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