El sentido común se diversifica según las personas y como dijo Voltaire en su día, el sentido común es el menos común de los sentidos. Cada uno percibimos las cosas de manera diferente, lo cual significa que no existe  unanimidad a la hora de valorar lo que es lógico o lo esperable en cada situación. Cada uno tiene su propio sentido común y muchas veces no coincide con los demás. De ahí que mi sentido común, lo que es lógico para mi, puede no serlo para el resto. El sentido común es aquello que consideramos básico y evidente, es aquello que todos compartimos, pero que percibimos de diferente manera, todos tenemos diferentes percepciones cuando comemos, bebemos, miramos, sentimos, vivimos o votamos. Aunque, parezca que estamos hablando de las mismas cosas evidentes, todos extraemos cosas diferentes.

El sentido común es la capacidad de juzgar los eventos y acontecimientos, de una manera coherente y prudente, basado en nuestra razón y conocimientos, con la intención de elegir la decisión más correcta. Pero, muchas veces nos dejamos llevar por nuestras emociones, de una manera impulsiva y precipitada, sin emplearlo. Y,  otras, como el sentido común es algo compartido por una comunidad, se convierte en una manera de homogenizar las mismas decisiones, de que todos pensemos lo mismo. Los medios de comunicación y los políticos, nos intentan cambiar las bases de pensamiento, de opinión y de actuación en determinadas cuestiones; intentando simplificar las ideas, convirtiendo todo lo que sea diferente a lo que yo pienso, en enemigos; queriendo que lleguemos a conclusiones sin tratar de comprenderlas. Es, en definitiva, una manera eufemística, de decirnos lo que se puede y no se puede hacer, de alegarlo como una forma de imponer una forma de pensamiento.

Por suerte, esto no se consigue de una manera generalizada, aunque son muchos los que se dejan manipular. Cambian su sentido común por una visión fanatizada de su ideología, mezclan ideales políticos para minimizar los errores y la inoperancia. Se convierten en meros palmeros de unas siglas y colores, convirtiendo en enemigos a los que piensen diferente. Controlados y manipulados por los medios de comunicación, por las redes sociales, el mensaje global, la desinformación, las «fake news» y por algoritmos opacos, detrás de ellos está el poder económico y político. La supuesta libertad y la supuesta democracia es un dogma manipulado de manera disimulada, para conseguir algunos sus propósitos económicos y políticos.

¿Qué podemos hacer? ¿Cómo evitar ser manipulados? Supongo que es prácticamente imposible, aunque la vida esta llena de luchas imposibles y el intentar ganarlas es ya una pequeña victoria. Es una lucha contra un sistema injusto en el que unos pocos concentran toda la riqueza y los recursos. Es imposible que las cosas dejen de evolucionar, pero tenemos que poner todas las dificultades para que nos sigan manipulando, ese debe ser el objetivo principal de nuestro sentido común. Nos cambian todo y después solo buscan el consentimiento de la gente a través de las votaciones, todos somos susceptibles de ser convencidos de cambiar nuestros principios, incluso los que creíamos que nunca íbamos a variar, porque nos hemos convertido en carne de cañón, para ser manipulados. Sentido común, esa es la cuestión…

 

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