La ultraderecha está poniendo límites a la razón y a la democracia. No creo que esté en peligro, pero hay que proteger la democracia, hay que defenderla para que nadie nos la arrebate. La democracia protege los derechos de todos, también de aquellos que buscan destruirla: les ofrece libertad de expresión, independencia de poderes y respeto a la ley, respeto a los diferentes, igualdad de oportunidades, elecciones… La extrema derecha no desaprovecha ninguna oportunidad para destruir, ellos no caen en la trampa de los adversarios, son ellos los que marcan la tendencia: atacando las posiciones mayoritarias y buscando la reacción en las posiciones minoritarias, no con el raciocinio sino con la pasión. Buscan la opinión pública para ponerles en duda, sobre temas que parecían de consenso, para encontrar en el descontento social y en el desencanto político sus nuevos adeptos.

No hay tema que respeten, buscan siempre su política de máximos, conciben la política como una forma de destruir a sus adversarios, de encontrar fórmulas discursivas contra todo y sin respetar nada. Son los maestros del complot, de las teorías de la conspiración, de ofender, de no pedir nunca perdón, del ruido y del odio. Son fascistas, aunque busquemos eufemismos como extrema derecha, solo buscan atacar a la democracia. Su odio hacia el feminismo, su machismo, su xenofobia, su ultranacionalismo, su anticomunismo lo utilizan para distraer y dividir la opinión de la gente. No saben respetar a las minorías, adoptan el discurso más insospechado para atacar a sus opositores. Lo único que pretenden es convencer con el odio. Con ese discurso reaccionario, con esas consignas políticamente incorrectas, como la ideología de género, la dictadura progre, la islamofobia…, se atreven a hacer campañas contra los MENA.

El intento de debate de hoy en la Cadena SER, ha sido un ejemplo de lo que mejor saben hacer: desprecio a la verdad, a la defensa de las libertades y a los miembros del debate. Su antidiscurso se basa en las mentiras, en el desprecio a las personas, en la utilización reiterada de los más sensible para la sociedad para crear miedo y obtener votos. Su discurso del odio les impide rechazar las amenazas de muerte contra por la directora general de la Guardia Civil, María Gámez; el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y Pablo Iglesias, exvicepresidente del Gobierno y candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid por Unidas Podemos. Y, además lo ponen en duda. La democracia será imperfecta, pero es mucho mejor que lo que pretenden estos fascistas. Nos estamos jugando la libertad, porque si Isabel Díaz Ayuso quiso marcar su campaña madrileña, en el maniqueísmo: «socialismo o libertad» y después en «comunismo o libertad», podemos decir que ahora es: «fascismo o democracia»…

Los madrileños y madrileñas tienen con su voto proteger la democracia el próximo 4 de mayo, porque la derecha también ha conseguido convertir unas elecciones autonómicas en unas elecciones generales. Han conseguido meternos a todos los españoles en la campaña, sin poder ejercer el voto. Si ellos no lo consiguen, si la derecha del PP gana las elecciones con el apoyo de Vox, tendremos el resto de españoles, la responsabilidad de proteger la democracia en España. Nos jugamos nuestro futuro, la libertad y la democracia, pueden quedarse en su casa y no votar a la izquierda, pero las consecuencias las pagaremos todos.

Un comentario sobre “Proteger la democracia del fascismo.”

  1. Sin un entendimiento social no puede funcionar un sistema político, ni siquiera la democracia. El respeto a las reglas, la capacidad de diálogo y el respeto es fundamental para que exista una convivencia. Eso se debe de exigir a todas las partes, porque muchas veces cometemos el error de ver esta falta de actitudes en la extrema derecha y lo omitimos cuando una parte de la izquierda hace lo mismo. Hay otra regla no escrita que es la educación y lo que transmiten a sus votantes y adeptos en las redes sociales, donde se hace tanto daño al entendimiento social.

    Pero, si esto es grave, no es lo peor. Algunos medios de comunicación son los altavoces de unas ideas que se repiten una y otra vez, se crean debates y todo esto crea una amplificación de lo que se dice y de sus respectivos mensajes de respuesta en foros, tuits y videos en las redes sociales. La realidad es que la democracia está herida desde que el PP no aceptó su derrota, tras la moción de censura a Mariano Rajoy del 1 de junio de 2018 y la posterior victoria del PSOE el 10-N de 2019, donde comenzó una nueva teoría de la conspiración, dudando de la legitimidad del Gobierno de coalición.

    La extrema derecha consiguió 52 escaños, más de tres millones seiscientos mil españoles, decidieron no votar a la derecha y votar a un partido con ideas fascistas. La democracia la hacen los ciudadanos y ciudadanas, y fueron ellos con sus votos, los que decidieron la entrada del fascismo, del nazismo y del franquismo en las instituciones. A partir de ese momento, la extrema derecha estaba legitimada democráticamente y lo han aprovechado para atacar al propio sistema y a sus opositores. Ya es demasiado tarde para reaccionar, el fascismo está con nosotros y la reacción en contra de ellos, en vez de quitarles votos le hace sumar más…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.