No pasaránHoy hemos sido presentes en el Congreso de los Diputados, de lo que significa el pensamiento reaccionario de la ultraderecha, en la moción de censura contra el Gobierno de Pedro Sánchez propuesta por Vox. Un pensamiento reaccionario de nostálgicos del régimen del general Franco, neofascistas, ultracatólicos y reaccionarios de todo tipo, que conectan con una ola reaccionaria global, desde las ideas del presidente de los Estados Unidos Donald Trump hasta los partidos de extrema derecha europeos. Con un odio exacerbado a la tradición de izquierdas, con un discurso anticomunista, contra los valores marxistas, con su ira al movimiento feminista y el LGTBI, con su racismo a todos los diferentes y a los migrantes, contra los nacionalismos…

Reaccionario es aquel que se opone tercamente al cambio y añora los tiempos pasados, surgieron como respuesta al impulso de la Revolución Francesa y el inicio de un nuevo régimen político y social basado en la igualdad de todos los individuos. Ahora ser reaccionario, se aplica a las ideas, personas o movimientos que no son partidarios de los cambios sociales y políticos. Con unas ideas trasnochadas de «salvapatrias», creando mensajes de que la patria está en peligro: la unidad, la bandera, el idioma, la monarquía, donde todo lo salvarán ellos. Vox, ha sabido aprovechar la desafección de la ciudadanía y de los partidos tradicionales de derechas, que califican ellos de «derechita cobarde», por ser excesivamente blandos contra amenazas y enemigos que solo ellos perciben.

Vox se ha convertido en la tercera fuerza política del país, llamando la atención a una ciudadanía desmotivada, cansada, engañada y cabreada. Una forma de llamar esa atención, es esta quinta moción de censura de la democracia, después de la primera de Felipe González (PSOE) contra Adolfo Suárez (UCD) en 1980; la segunda que impulsó Antonio Hernández Mancha (AP) contra Felipe González en 1987; la tercera que promovió Pablo Iglesias (Unidas Podemos) contra Mariano Rajoy (PP) en el 2017; y la única moción de censura exitosa en 2018, cuando Pedro Sánchez (PSOE) logró desalojar de la Moncloa a Mariano Rajoy. Una moción de censura que nace con la predicción de un fracaso, pero que les sirve para conseguir su «minuto de oro» para difundir sus ideas reaccionarias, que se dirigen al obrerismo, con su tono centralista, xenófobo, antifeminista, proteccionista y en una España de orden. Donde nos muestran como amenazas, lo que es justicia social.

Quizás no sea fascismo, es sencillamente un pensamiento reaccionario tan peligroso o más. Y, que como dijo Pablo Iglesias, en la sesión de control del pasado miércoles, y tras una cascada de insultos por parte de la portavoz adjunta de Vox, Macarena Olona, : «A ustedes les gustaría ser terribles fascistas, pero no pasan de acomplejados reaccionarios» Un pensamiento reaccionario con la complicidad de buena parte de la derecha y ante la impotencia de la izquierda. Esta moción de censura la perderán, existe la incógnita del voto del PP, pero lo que está claro, es que seguirán obteniendo votos, no por acierto de ellos, sino por los errores del resto de partidos. La extrema derecha, sigue siendo un peligro real. Uno de los grandes problemas que tenemos en España es la herencia del franquismo y la ultraderecha de Vox sigue defendiendo sus intereses patrimoniales e ideológicos. El resto de derechas compuesto por liberales, democristianos y conservadores, han querido seguir la estela de la extrema derecha.

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