La corrupción es una degradación ética y genera un déficit de valores que afecta a la calidad de una sociedad democrática. Quien vota a un corrupto, se convierte en cómplice de él y de su corrupción. Los políticos dicen que la corrupción no interesa a la ciudadanía, que hay que hablar del paro y de salir de la crisis.  Pero, resulta preocupante que la ciudadanía siga votando a partidos que llenan las portadas de los periódicos, los informativos de la radio y la televisión, con constantes noticias de corrupción. Espero que partidos como Podemos y Ciudadanos que tienen la lucha contra la corrupción como objetivo, ayuden a darse cuenta a los ciudadanos que no se puede votar a los partidos con corrupción, sean los que sean

Hoy jueves se ha publicado el Barómetro de Opinión del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del pasado mes de abril que analiza en caso de celebrarse las elecciones generales en este momento, los posibles resultados. La encuesta sitúa  al PP como primer partido con una estimación de voto del 25,6%, seguido del PSOE, con un 24,3%, Podemos con un 16,5 %, Ciudadanos con 13,8%, IU con un 4,8% y UPyD con un 1,9%. En definitiva, el PP sigue bajando y no alcanzaría la mayoría, el PSOE se queda como segunda fuerza política, Podemos baja siete puntos y Ciudadanos sigue subiendo.

Esta noche comienza la campaña electoral para las municipales y autonómicas, y a simple vista si hacemos caso a la encuesta del CIS, poco o nada cambiará en la escena política, porque aunque el PP no alcance la mayoría siempre dispondrá supuestamente del apoyo de Ciudadanos para alcanzar la mayoría de alcaldías y presidencias autonómicas. La corrupción es por desgracia una candidata democrática y el voto seguirá respaldando a dicha corrupción.

El voto es nuestro, somos libres de votar y de escoger la opción que consideremos mejor. Tenemos la obligación de cambiar lo que no nos gusta con nuestro voto. Hace falta un castigo electoral, porque los ciudadanos menos politizados tienden a abstenerse como reacción. Y, la reducción de la participación electoral afecta más a los partidos minoritarios y de izquierdas, lo que significa que los políticos corruptos de los grandes partidos sigan gobernando.

Es probable que los ciudadanos encuentren pocos incentivos para ir a votar, pero el voto es un instrumento fundamental en la construcción de una sociedad democrática. Hemos de exigir con nuestro voto a las autoridades, a los partidos políticos, a los candidatos, que la ética, la transparencia y la lucha contra la corrupción sea el principal objetivo a cumplir. Los que se identifican con el partido del político corrupto no dejan de ir a votar, los que estamos en contra no podemos quedarnos en casa, sin hacer nada. Nuestra responsabilidad está en cambiar esta sociedad.

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