A las 16.08 horas del 19 de junio de 1987, el «comando Barcelona» de ETA colocaba un coche bomba en el aparcamiento subterráneo del centro comercial de la Meridiana en Barcelona. Murieron 21 personas y 45 resultaron heridas de gravedad. Hoy hace treinta años, el atentado de Hipercor supuso un cambio en la forma de atentar de ETA, por primera vez todas sus víctimas eran civiles. Después de 58 años de su fundación, ETA ya es pasado, de los más de 3.600 atentados perpetrados, el de Hipercor fue el más grave.

Durante muchos años hablar de ETA, era hablar de muerte, de victimas, de familiares huérfanos, de terrorismo, de manipulación en los medios y la clase política, de confundir el terrorismo de ETA con el sector abertzale, incluso muchas veces confundir ETA con Euskadi y Euskadi con ETA. Un atentado de ETA, no era un atentado de los vascos, ETA era una banda terrorista pero eso no significaba que todos los vascos fueran terroristas. Esa corriente anti-vasca existió, igual que existe una corriente anti-catalana y una corriente anti-españolista.

Franco inventó una España de pandereta, un nacionalismo vacío, sin valores; basado en una bandera,un territorio y un dictador. Se apropió del folclore del sur de España para promocionar el españolismo más rancio en el extranjero, de los toros, del castellano como única lengua del Estado. No se pensaba en la libertad, en la democracia, en los valores de solidaridad,de justicia social, de lucha por los derechos. Se olvidó de las diferencias entre las diversas regiones de España, se persiguió toda la cultura que no fuera la nacional. Una España unida en la que se odiaba a vascos y catalanes, donde al principio ETA pudo tener sus simpatías entre la población vasca como forma de conseguir la independencia de Euskadi, de cambiar el régimen franquista por la democracia. Los vascos se dieron cuenta de que ETA no les representaba y el pueblo les dio la espalda, junto a las fuerzas policiales se venció a ETA.

Ahora, tenemos otro terrorismo: el iyihadista, un terrorismo como el de ETA en Hipercor, que quiere buscar la muerte, el dolor y el miedo. Un terrorismo que se nutre del fanatismo y de la juventud, que no representa al Islam, ni al conjunto de los musulmanes. Un terrorismo que pudo tener simpatías entre los musulmanes, pero que ahora tiene todo el rechazo de todos. Un terrorismo que mata a los suyos, que amenaza nuestra libertad, nuestras costumbres y que también nos quiere matar.

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