«Por tierra, mar y aire, las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil se encuentran donde haya que proteger los valores de la democracia y de la Constitución, pero también la integridad y soberanía de España» Hoy se celebraba los 40 años de la creación del Ministerio de Defensa, la ministra María Dolores de Cospedal, ha elogiado el papel de las Fuerzas Armadas en defensa de la democracia y la Constitución y ha recordado estas palabras. Cospedal nos ha recordado el Artículo 8.1 de la Constitución: «Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».

No sé si la señora Cospedal ha querido insinuar, que si fuera necesario se utilizaría el Ejército ante la Independencia de Cataluña, no sé si el Ejército sería el garante de aplicar el artículo 155 de la Constitución, en el cual se ha interpretado la posibilidad del Gobierno para suspender la autonomía de una Comunidad que se niegue a cumplir con las leyes y, por ende, con la Constitución. Pero, se deberían buscar soluciones políticas antes que recordar Artículos de la Constitución que puedan sacar al Ejército de sus cuarteles.

La Ley de desconexión catalana es quizás un disparate político y jurídico, porque ningún país reconocerá el derecho de autodeterminación de Catalunya y mucho menos el unilateral. La autodeterminación catalana no es ajena a la española y así se configura ese derecho en el marco constitucional e internacional. Pero, otra cosa diferente es que los catalanes tengan el derecho a “decidir”, aunque sin romper la integridad del estado, salvo que sea mediante un acuerdo.

Quizás de tantas veces repetido, el término «derecho a decidir» no hemos reparado que en términos jurídicos, no existe. Pero, sería una forma de conocer la opinión de los catalanes y de todos los ciudadanos que viven en Catalunya. Una decisión a favor de la independencia de España, sería hablar del derecho fundamental a la libertad, porque no se puede obligar a nadie a permanecer en un Estado en el que no se quiere estar. La regulación de un referéndum meramente consultivo es la única solución para solucionar el mal llamado «problema catalán», un referéndum con carácter vinculante, que supondría el cambio de la Constitución. Un referéndum en el que los catalanes, no todos los españoles, son los que tienen que decidir, porque es evidente que plantear la pregunta en el ámbito nacional sería equivalente a un no a la independencia de Catalunya. Muchos debates, muchas negociaciones, muchas soluciones políticas antes que el Ejército proteja la integridad y soberanía de España.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *