El independentismo catalán moviliza y estimula a un sector ideológico que es la ultraderecha: una opción de españolidad radical, de ultranacionalismo español que ven amenazada a España, sus derechos y su propia convivencia. Son la España silenciosa, la extrema derecha española que reivindican la bandera como suya, que no les gustan los diferentes. Son ultraconservadores, homófobos, católicos radicales, odian a los inmigrantes y difunden mensajes sobre el riesgo de islamización, son antiglobalización. Les gusta la violencia, no son partidarios de la política ni de la democracia. 

La ultraderecha gana terreno en Europa, sin embargo, en España no hay un partido de ultraderecha que tenga representación política, no conquista escaños, pero siempre están presentes. Después de cuatro décadas de dictadura franquista hay un poso de nacionalismo español, catolicismo y autoritarismo que está en nuestra sociedad y que se deja ver. Que atacan y persiguen a los que no piensan como ellos.

Decía el filósofo alemán Arthur Schopenhauer que «Todo imbécil execrable, que no tiene en el mundo nada de que pueda enorgullecerse, se refugia en este último recurso, de vanagloriarse de la nación a que pertenece por casualidad.” El nacionalismo se basa en la existencia de una sólida identidad fomentando la discriminación, el racismo, la xenofobia, la exclusión y las barreras. Cualquier excusa como la lengua, la raza, la tradición o la religión les hace sentirse mejores que los demás y convierten en enemigo al diferente. Lo he dicho muchas veces, no creo en los nacionalismos, ni en el español, ni en el catalán, ni en ninguno.

Me preocupa la Catalunya silenciosa: todo el mundo puede defender sus ideas y nadie les ha negado su derecho de escoger mediante su voto la opción más próxima a ellos. Si no han votado, si no han creído en la democracia, no pueden quejarse de los partidos que han dirigido Catalunya hasta ahora. Si los partidos nacionalistas han estado gobernando, ha sido gracias al voto de los ciudadanos. Me preocupa esa Catalunya silenciosa, que ha permanecido callada porque han querido. Y, ahora aparecen en las manifestaciones convocadas por Societat Civil Catalana (SCC) de hoy domingo y el pasado 29 de octubre. Miles y miles de españoles venidos de muchos sitios, miles y miles de catalanes con banderas españolas, senyeras y banderas europeas contra la declaración de independencia realizada por el Parlament y a favor de la unidad de España. Miles y miles de ciudadanos y ciudadanas que no son de ultraderecha, que han sido convocados por Societat Civil Catalana, PP, Ciudadanos,Vox y en esta de hoy también el PSC.

Pero, los de la ultraderecha españolista, están infiltrados. Vienen a defender una Catalunya dentro de España, dicen que: «La unidad de España ni se vota ni se negocia». Mientras se escucha el «Viva España» de Manolo Escobar otros cantan el «Cara al sol». Esos que el 9 d´Octubre, Día de la Comunidad Valenciana, la manifestación acabó con agresiones de grupos de extrema derecha en el centro de Valencia. Esos que cantaban “¡A por ellos!”  en varias localidades españolas para respaldar a la Guardia Civil en su marcha a Cataluña. Repito, me preocupa la España y la Catalunya silenciosa, me da miedo.

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