Cuando una bandera ondea a media asta expresa un luto oficial, es un símbolo de respeto o duelo. El ondear por debajo del tope del mástil, se emplea en catástrofes, actos terroristas, muertes de mandatarios… Pero, es un poco paradójico, que se mande ondear la bandera nacional a media asta en todos los cuarteles, por la muerte de Jesucristo.

El Ministerio de Defensa de España ha dado instrucciones a todos los cuarteles este lunes pasado, en una orden interna que tiene por título: “Honores a la Semana Santa” y establece que «desde las 14:00 horas del Jueves Santo hasta las 00:01 horas del Domingo de Resurrección, la enseña nacional ondeará a media asta en todas las unidades, bases, centros y acuartelamientos”.

España, es un país aconfesional según su Constitución: «Ninguna confesión tendrá carácter estatal… (Constitución Española, art. 16.3). La ministra de Defensa Mª Dolores de Cospedal y el Gobierno, han impuesto sus creencias personales por encima de la aconfesionalidad del Estado y de la neutralidad que debe tener el ejército. Nadie debería hacer mal uso de la bandera.

Tradicionalmente el ejercito, tiene una vinculación y unos privilegios con la Iglesia católica, asistiendo a título institucional a misas, procesiones y otros fastos católicos. En Semana Santa el ejercito es una parte importante en muchas procesiones de diferentes ciudades, demasiadas tradiciones que van en contra de la aconfesionalidad, la diversidad y la libertad religiosa. Sin olvidar lo incongruente, de cantar a niños hospitalizados con cáncer, en Málaga, el himno de la Legión «El novio de la muerte» con el beneplácito de las autoridades. España es diferente, izamos una bandera a media asta por la muerte de Jesucristo y cantamos «Soy un hombre a quien la suerte hirió con zarpa de fiera; soy un novio de la muerte que va a unirse en lazo fuerte con tal leal compañera» a unos niños que están luchando para vivir y vencer el cáncer. España es diferente.

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