Los seres humanos nos empeñamos en hacer siempre separaciones, entre lo que creemos que es normal y lo que creemos que no lo es, excluyendo así a los más débiles. Diferenciamos entre sexos, razas, orientación sexual, nivel académico, situación económica…, Y, también entre capacidades. Porque, hay personas discapacitadas, hombres y mujeres que son parte también de la diversidad humana, con sus deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales. Y, que por tener capacidades diversas, no deben ser separadas ni excluidas.

Todos tenemos prejuicios y conceptos estereotipados cuando hablamos de personas discapacitadas, términos discriminadores como: subnormal, anormal, retrasado, deficiente, inválido o minusválido, palabras que nos acompañan en nuestro día a día, para designar a personas diferentes y muchas veces dependientes. Personas que tienen capacidades diversas y que pueden participar de una manera plena en la sociedad en igualdad de condiciones con los demás. Cuando ponemos barreras e impedimentos en nuestra sociedad a la discapacidad, nos olvidamos de que son personas capaces y que hemos de erradicar las creencias y comportamientos, que convierten la sociedad en menos democrática y más injusta. 

El Congreso ha aprobado este jueves por unanimidad una reforma, impulsada por el PSOE de la Ley Orgánica de Régimen Electoral General (LOREG), que permitirá votar a las personas con discapacidad intelectual, enfermedad mental o deterioro cognitivo. De momento esta medida servirá para completar un derecho más a las personas con discapacidad y que su voto ayude a escoger a políticos, que se preocupen de la problemática de las personas discapacitadas.

A partir de ahora, las personas discapacitadas mentales, intelectuales o sensoriales, pasan a ser ciudadanas y ciudadanos con derecho a voto. 
considerándolos no solo para su tratamiento y protección social, sino para alcanzar la verdadera igualdad de oportunidades. Su voto no puede estar condicionado a decidirlo de manera libre e individual, porque parece que les estamos marcando unas condiciones y que serán igual de moldeables e influenciables que lo somos todos cuando vivimos una campaña electoral. 

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