Pecado es todo acto, dicho, deseo, pensamiento u omisión contra la ley de Dios, según la Iglesia católica. La confesión es el paso de pedir perdón ante un sacerdote que al dar la absolución sacramental, impone una penitencia. La Iglesia católica admite que por nuestra debilidad humana es imposible dejar de pecar por consecuencia del pecado original. Hasta la propia Iglesia católica ha cometido pecados, por los que muchas veces, no han pedido perdón. Como son los casos de pederastia, los abusos sexuales a menores, presuntamente cometidos por sacerdotes y religiosos que se han ido desvelando de un tiempo a esta parte, con la natural resonancia mediática. Sin olvidar los apoyos de sectores pertenecientes a la jerarquía eclesiástica que proporcionaron su apoyo a dictaduras como la española, italiana, argentina, chilena… Pero, un pecado pocas veces reconocido, son los pecados sobre la evangelización, es decir, la difusión del cristianismo, en países de América y África.

La Iglesia católica siempre ha defendido su «derecho y «deber» a llevar a cabo la «misión evangelizadora» para que el mensaje de Jesucristo llegara a cada persona. Cuando lo lógico, sería pensar en el respeto y la libertad de las personas, en no obligar a creer en Jesucristo a quienes no lo conocen. Lo que se puede considerar una intromisión indebida de la Iglesia se convirtió en proselitismo, para convertir infieles en cristianos. Es hora de pedir perdón, de la evangelización impuesta con armas y crucifijos, por parte de la iglesia católica que fue acompañada de tanto sufrimiento e injusticias para los indígenas. Una evangelización que supuso un holocausto indígena peor que el de la II Guerra Mundial y nadie ha pedido perdón.

El papa Francisco ha vuelto a reconocer los “pecados personales y sociales” cometidos por la Iglesia católica durante la evangelización en México, con motivo del bicentenario de la independencia de México. Está bien reconocer los pecados, que se debería extender a pedir perdón por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América. Sin embargo pedir perdón sin ningún tipo de penitencia, sin reparar de ninguna forma los daños producidos, les sale muy barato…

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