El Sáhara Occidental, es el único territorio aún por descolonizar en África después de que España, hace 40 años firmara la «Declaración de principios» sobre el territorio del Sahara Occidental. España abandonó el Sahara el 1976, tras la Marcha Verde de Marruecos sobre el territorio del Sahara Occidental, una estrategia marroquí que consistió en enviar 350.000 ciudadanos y 25.000 soldados para invadir el por entonces territorio español.

En 1980 se construye en varias fases el Muro del Sahara Occidental, 8 muros, que suman 2.720 kilómetros, construido por el ejército marroquí con la ayuda de expertos israelíes y el apoyo financiero de Arabia Saudita y de Estados Unidos. El muro separa las áreas controladas por Marruecos y la llamada zona Libre del Frente Polisario, tiene búnkeres, más de siete millones de minas antipersonales, nidos de ametralladoras, radares y otros armamentos pesados y el apoyo de 180.000 soldados de infantería del ejercito de Marruecos, que le cuesta cada año, el 4,6% del Producto Interno Bruto (PIB) marroquí.

En la Conferencia Internacional, celebrada en Abuja, Nigeria, del 2 al 4 junio de 2015, bajo el tema: “Hacia la liberación de la última colonia en África” se ha condenado el muro militar marroquí, el apoyo a la campaña internacional “Juntos para derribar el muro” y la solidaridad con las víctimas de minas saharauis. Este muro es el símbolo de la ocupación y la agresión por parte del pueblo marroquí.

El Gobierno español, siempre ha temido la presión marroquí por el contencioso sobre Ceuta y Melilla, eso explica la falta de implicación de España en la descolonización del Sahara. Mientras que Marruecos se adueñó del territorio para enriquecerse del banco pesquero y todos sus recursos naturales (uranio, petróleo, fosfatos,gas, plomo, titanio, oro…) La disputa por el Sahara Occidental tiene como principales protagonistas a Marruecos y la República Árabe Saharaui Democrática, deseosa de establecer un estado independiente en un territorio que considera tradicionalmente suyo. Mientras, sigue el conflicto en silencio y con el olvido internacional, sin combates desde el alto el fuego de 1991, los saharauis siguen divididos entre los territorios ocupados, los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia) y la diáspora por el resto del mundo. Por el derribo del muro de la vergüenza y por un Sahara Libre, nuestro solidaridad.

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