Maquillar es aplicar cosméticos para cubrir en alguna parte de nuestro cuerpo nuestros defectos, aunque algunos también pensarán que pueda servir para embellerlo. Ahora, que algunas mujeres apuestan por no maquillarse, a reforzar la idea de no esconder lo natural, dejarse de sentir avergonzadas por su aspecto como forma de superar unas posibles inseguridades y complejos. Parece, que en determinados países quieren maquillar con dinero, sus injusticias, sus desigualdades y su falta de libertad. Y, es casi tan triste que el deporte por dinero sea el que sirva a dicho fin.

Este es el caso de la Supercopa de España 2020 que se ha disputado en Yeda, Arabia Saudí, por un contrato de 120 millones por tres años, que permitirá que dicho torneo, en un formato con cuatro equipos españoles, se celebre allí. Y, el caso del Rally Dakar que también se disputa en Arabia Saudí, del 5 al 17 de enero, por cinco años como país anfitrión. Desde el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi en octubre de 2018, Arabia Saudí pretende maquillar una dictadura y un régimen corrupto con la compra de eventos culturales y eventos deportivos. 

Existe una complacencia entre políticos occidentales y empresas en Occidente, que solo ven los beneficios financieros y no les importa que ese dinero sirve para blanquear una terrible situación contra los derechos humanos en Arabia Saudí y la discriminación hacia las mujeres. Nos hemos olvidado que el deporte marcó sus vetos, por ejemplo contra el régimen segregacionista y racista de Sudáfrica, quedando excluidos de los Juegos de Tokio 64 y México 68, aunque se olvidaron de los derechos humanos con Pekin 2008. Parece que el dinero y el cinismo de los organizadores de algunos grandes eventos no les importa celebrar grandes eventos en países que no respetan los derechos humanos.

Si el silencio cómplice existe con los grandes organizadores, también con los deportistas, que evitan hacer cualquier alusión en contra de la dictadura saudí, el nulo respeto a las mujeres y a los derechos humanos. Correrán en sus coches, motos y camiones, jugarán al fútbol, sin tener el menor remordimiento, argumentando que dichos acontecimientos deportivos servirán para dar una entrada de modernidad y libertad, a costa de sus pingües beneficios. Me pregunto si nos quieren engañar o realmente se lo creen, cuando deberían sentir vergüenza. Por mi parte, mi boicot a una supercopa y a un rally Dakar que solo pretende maquillar la falta de unos valores que se supone el deporte debería transmitir.

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