Hay muchas teorías de la verdad sobre Franco, que se han construido en función de unos criterios de verdad distintos, que no nos han dejado distinguir lo verdadero de lo falso y que han querido convertir la verdad en algo diferente, dependiendo del bando de vencedores o vencidos de la Guerra Civil española, de quien nos ha explicado la historia o simplemente por cuestión ideológica. Pero, la realidad se percibe en perspectivas individuales y además se complica con la valoración personal de cada uno, por eso la Historia es diferente según quien la narra.

Para mi Franco fue un golpista, un dictador y un asesino, por no llamarlo genocida, que no lo sabremos hasta el día, que una Corte internacional, siguiendo las normas de derecho internacional, juzgue los crímenes cometidos durante la Guerra Civil española y el franquismo, juzgando todas las atrocidades de ambos bandos y dejando al margen la prescripción y la Ley de Amnistía de 1977.

Mi convicción de que Franco fue un golpista, es una base casi aceptada por todo el mundo, porque lo que calificaron como «Alzamiento Nacional» fue en realidad un golpe de estado contra el gobierno de la Segunda República, que había obtenido el beneplácito del pueblo en las urnas. Esa rebelión militar provocó el comienzo de la Guerra Civil española (1936-1939). Franco se convirtió en el principal dirigente de los rebeldes, en abril de 1939 terminó la guerra con la victoria de las tropas franquistas y desde ese momento hasta su muerte, Franco fue un dictador, avalado por sus cuarenta años de mano de hierro, en que todos los poderes del Estado se concentraban en sus manos.

Algunos historiadores sitúan la cifra por encima de los 200.000 muertos durante la Guerra Civil y los cuarenta años de dictadura, entre ambos bandos, pero muchos fueron ajusticiados por orden de Franco. Sin olvidar los más de 114.226 desaparecidos que el exjuez Baltasar Garzón documentó en su auto sobre los crímenes franquistas antes de ser expulsado de la Audiencia Nacional. Argumentos sobrados para llamarlo asesino a Franco, que bajo su autoritarismo estructural no podemos hablar de Justicia en España, por la falta de libertad, de igualdad ante la ley y de un Estado de Derecho inexistente.

Ahora, después de 43 años de su muerte nos queda un franquismo residual, en todo lo que permanece en nombres de calles, pueblos y fachadas que aún no se han retirado y los desaparecidos que siguen olvidados en las cunetas, olvidando la Ley de Memoria Histórica de 2007 y sus disposiciones adicionales.

Pero, lo que es peor, es que nos queda un franquismo sociológico que defiende un régimen que sembró el terror y que siguen orgullosos de él. Esos que no reconocen que Franco fue un dictador; esos que no se acuerdan que hasta el sábado 27 de septiembre de 1975, se ejecutaron por fusilamiento cinco condenados a pena de muerte, por unanimidad del Consejo de Ministros y siguiendo las directrices de Francisco Franco; esos que no quieren la exhumación de su cadáver; esos que repiten los mantras de los manipuladores de la caverna mediática; esos que retuitean a VOX; esos que dicen que preocupan más los dictadores muertos que los vivos; esos que recurren a Franco para hablar de la unidad de España; esos que gritan y ensalzan a Franco…

Muchas veces pienso que es imposible que hayan transcurrido 43 años y algunos sigan pensando que nos hace falta una dictadura. Porque algunos piensan y proclaman que «antes en España, se vivía mejor». !No gracias, yo apuesto por la libertad y la democracia, para siempre y para todos!

Un comentario sobre “La verdad sobre Franco.”

  1. A lo mejor hemos resucitado a Franco con el compromiso del gobierno de Pedro Sánchez de la exhumación del dictador del Valle de los Caídos, primero antes del verano y ahora antes de final de año. La polémica de su exhumación, los contrarios a ella y los indiferentes, su traslado a la Catedral de la Almudena en Madrid, el rechazo de su familia, las manifestaciones de sus partidarios lo han puesto de nuevo en el primer plano de las noticias, editoriales y charlas con contertulios.

    Me gustaría no escribir de este personaje, por ser aniversario de su muerte, me gustaría olvidar esos cuarenta años de dictadura y que no existiera ese neofranquismo que da miedo.Tan solo fue un general golpista, dictador, fascista y asesino que conspiró contra un gobierno legítimo, que utilizó las teorías conspirativas de masones, judíos, comunistas y la unidad de la patria, para legitimar su régimen y justificar la represión, sin olvidar la crueldad y la sangre derramada de tantos inocentes, por pensar diferente, en una España negra, oprimida por la porra y la sotana…

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