Este jueves comienza la campaña electoral, ya no se espera a la tradicional pegada de carteles de hace unos años, ni a los mítines, ni incluso a los discursos de los líderes políticos, ni a los debates… Ahora, todo son redes sociales, porque, estamos en una permanente campaña electoral. Me acuerdo con nostalgia  de aquellos primeros años de lucha por la democracia, con aquellos carteles de fotocopias con letra negra sobre fondo blanco, después llegaron las frases y las fotografías en color. Todo el mundo esperaba a las 12 de la noche del comienzo de la campaña electoral, con un cubo lleno de pegamento para empapelar los espacios vacíos y algunas veces incluso a ponerlos encima de otros carteles. Se dejó de ensuciar los entornos urbanos y se perdió lo artesanal, lo bohemio, por pancartas en las farolas, anuncios en los autobuses y vallas publicitarias. El marketing ganó a las acciones en la calles.

Todo cambia, las trasnochadas campañas electorales cada día tienen menor razón de ser, todos estamos más informados gracias a medios de comunicación y redes sociales. Los ciudadanos y ciudadanas deberían de estar más involucrados, luchando por lo que creen, olvidando una concepción de la política tradicional, apostando por otros valores. La celebración de dos citas electorales, y cuatro comicios, en menos de un mes puede provocar cierto cansancio entre los electores de cara al 26-M. Y, quizás muchos se olviden lo que nuestros padres y abuelos lucharon para poder votar y que una menor participación puede favorecer a la derecha respecto a sus resultados en el 28-A.

Las últimas elecciones generales han tenido una participación excepcionalmente alta, lo que nos lleva a pensar que la participación en las europeas, autonómicas y municipales va a ser menor. El llamamiento al voto para frenar a la extrema derecha puede que no sea suficiente para escoger un alcalde, un presidente de una comunidad autónoma o un eurodiputado. Eso puede significar una cierta recuperación del PP, un aumento de Ciudadanos o simplemente que ganar no sirva para nada, porque hace falta sumar. No debemos cansarnos de votar, por cansancio de escuchar siempre los mismos argumentos, promesas o políticos, porque la democracia funciona así, es la única forma también de luchar por la libertad…

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