Crisis constitucional de los 40Llegó la crisis constitucional de los 40, es hora de cambiar. Las personas cuando cumplimos años, tenemos el temor de hacernos mayores y dejar de ser jóvenes, un momento que todos recordamos es la «crisis de los 40». Me pregunto si, hoy que se cumplen 40 años de vigencia de la Constitución Española, podemos hablar también de crisis constitucional de los 40.

A las personas, cuando pasan los años, nos preocupa nuestros cambios biológicos, pero también los cambios en el entorno que debido a las presiones sociales y familiares, nos puede afectar en lo personal. La crisis de los 40, se caracteriza por una mirada hacía atrás y también por el temor a no poder alcanzar las metas planteadas, es cuando surge una necesidad de volver a ser jóvenes y volver a hacer cosas nuevas. Rediseñamos nuestra vida, aceptamos que el tiempo ha pasado, aceptamos el presente y con la experiencia afrontamos el futuro.

La Constitución Española es una constitución joven, si la comparamos con otras constituciones europeas, excepto la de los antiguos países del este, por sus cambios de régimen y procesos de independencia. La edad de una Constitución no es lo importante, por ejemplo la Constitución de EEUU es de 1787, pero se han ido adaptando a las necesidades, ratificando enmiendas. Es decir, estamos hablando de hacer una reforma constitucional, porque al igual que a las personas, pasan los años y las presiones del entorno nos obliga a adaptarnos.

El debate de una reforma constitucional en España, quizás interesa muy poco a la mayoría de los españoles, porque piensan que lo importante es que se cumpla la que tenemos. No es admisible, que muchos de sus artículos no se cumplan y que la Constitución esté lejos de las prioridades de muchos ciudadanos respecto a vivienda, trabajo o derechos sociales. Temas que hay que afrontar, junto con el tema de la monarquía, la reforma del Senado, Ley Electoral, mayor participación de los ciudadanos, entre otros. La reforma constitucional es necesaria para adaptarse a los nuevos tiempos y a una nueva sociedad. Porque negar un cambio, es negar que el tiempo pasa y todo cambia. Todas las constituciones democráticas del mundo se reforman y actualizan. 

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