la crisis económica puede volverDiez años desde la quiebra del banco de inversiones Lehman Brothers, el cuarto más grande de Estados Unidos, que aceleró una crisis económica mundial por las hipotecas subprime o basura. Para generar más ingresos los bancos ampliaron el perfil de las personas que podían conseguir una hipoteca, estas hipotecas, al tener una tasa de morosidad más alta, se les aplicaba más intereses, lo cual generaba más rendimiento. Los que habían solicitado las hipotecas «subprime» no las pudieron pagar y tuvieron que devolver la vivienda. El contagio entre bancos y la burbuja inmobiliaria desencadenó la mayor crisis económica desde el «Crack del 29». 

Dicen los expertos, que en España estamos en la senda de la recuperación, pero a costa de pagar entre todos los españoles un rescate a la banca, de haber destruido empleo, de compensarlo con sueldos más bajos, con más precariedad, con más tasa de pobreza, aumentando la deuda pública, habiendo menos prestaciones y más recortes para los ciudadanos. La pobreza social y la desigualdad se han convertido en el resultado de una crisis económica, de la cual no estamos libres de volver a caer. Porque no ha habido ningún cambio político, económico, social e intelectual que haya cambiado que los mercados financieros, actúen en base a su beneficio, es decir a ganar dinero como sea.

Podemos estar a las puertas de otra crisis económica, otra burbuja inmobiliaria. Los alquileres de las viviendas suben cada día, los inmuebles para este fin son escasos, especialmente en determinadas ubicaciones, la rentabilidad obtenida por arrendar sea vía alquiler tradicional, bien  arrendamiento turístico o vacacional es muy importante. La banca mantiene unos tipos de interés bancarios que siguen a la baja y se transmite la idea de comprar antes que alquilar, lo que reducirá el inventario de viviendas y una revaluación de su precio.

Después de diez años, no hemos aprendido nada, la crisis económica puede volver. Seguimos pagando hipotecas durante una tercera parte de nuestra vida, estamos enganchados a créditos de consumo, utilizamos las tarjetas de crédito sin control, vivimos por encima de nuestras posibilidades o mejor dicho queremos hacer, comprar, disfrutar todos esos estímulos, emociones y vínculos que nos transmite la publicidad y que tenemos que pagar con los paupérrimos sueldos que cobramos. Estamos atrapados por el capitalismo de consumo.

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