África es un continente de larga tradición migratoria, tiene una población total aproximada de 1.200 millones de habitantes comparada con los 740 millones que vivimos en Europa. Predomina la creencia negativa, entre algunos, de que estamos siendo invadidos cuando es simplemente una crisis migratoria que no significa ninguna amenaza. Los migrantes no abandonan sus casas, sus familias, sus países, por gusto lo hacen por necesidad.

Nada podrá impedir que los africanos se sigan moviendo, que huyan de la hambruna, de las guerras, de la discriminación y de la pobreza. Porque prefieren morir intentándolo que morir en sus países sin ninguna perspectiva. Ni hay voluntad política en África, ni en Europa de solucionar el problema de esta crisis migratoria: con más educación, con poder explotar sus recursos, con más desarrollo y más democracia. África es el ejemplo de lo que fue la colonización, la esclavitud y el imperialismo, que se abandonó en la década de los sesenta con las distintas luchas independentistas por los países que se intentaron repartir África en su provecho.

África es un continente rico en recursos, cultura, historia y personas, que se ha despreciado por su color, con intolerancia e incomprensión. Ya no se acuerdan en Reino Unido, Francia, Alemania, Bélgica, Italia, Portugal, España…, cuando en el siglo XIX el capitalismo y la revolución industrial necesitaban regiones que les proporcionaran materias primas y nuevos mercados. África fue saqueada y sufrió una plaga tras otra, desde la esclavitud, el colonialismo y el fin de las colonias, destruyendo todo en busca de la exportación de bienes, explotación de mano de obra y todo tipo de recursos africanos para beneficio europeo.

África solo conoció la fuerza por parte de los países colonizadores, se olvidaron de ellos y los abandonaron en la inferioridad de su atraso tecnológico, en la falta de educación y salud, en los intereses nada democráticos de sus Estados unitarios, en sus guerras fratricidas, en la depredación de sus recursos y en el olvido de los poderes mundiales. África no está invadiendo Europa, los africanos y las africanas tienen que huir de sus casas para intentar no morir, aunque muchos morirán en el intento.

Según los últimos datos de la CEAR, habrían llegado por mar a España en el año 2018: 56.480 inmigrantes y a Europa 118.423, al menos 2.200 personas habrían muerto en el Mediterráneo y de ellas 769 lo habrían hecho al tratar de llegar a las costas españolas. Eso no se puede llamar invasión, ni siquiera que la migración sea el gran problema de Europa, aunque muchos lo piensen y voten a partidos populistas de derechas. Necesitamos una política migratoria basada en los derechos de las personas y no solo en políticas de control de fronteras, que se ponga fin a las devoluciones ilegales y se inicie el cierre de los CIE. Hemos de abandonar los discursos del odio y del miedo al migrante, porque hemos sido migrantes muchos europeos y españoles también por necesidad y eso se nos olvida…

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