Los brotes son una aparición repentina de una enfermedad debida a una infección en un momento determinado y en lugar específico. Los brotes de la ultraderecha española han comenzado a aparecer en Catalunya como en el resto de España y que puede convertirse en una epidemia, al igual que una enfermedad se propaga activamente cuando un brote se descontrola. Por primera vez, la ultraderecha de Vox pueden tener representación parlamentaria en estas elecciones catalanas del 14-F, debido a la menor participación electoral y al apoyo de los votantes procedentes de Cs y del PP. La ultraderecha españolista tendrá desde el Parlament, si consiguen los votos de sus seguidores, la oportunidad de usar sus escaños para incorporar sus mensajes anti independentistas, racistas, xenófobos, machistas y de lgtbifobia.

En las elecciones generales de junio de 2016, sólo 198 personas votaron a favor de Vox, un insignificante 0,01 % de los electores. Apenas, tres años después, en las elecciones generales del 28-A de 2019, tras la moción de censura que ganó Pedro Sánchez y que significó el descalabro del PP. Vox consiguió el 10,3 % de los votos, 24 diputados y más de 2.677.173 votos. En las elecciones generales del 10-N de 2019: un total de 240.294 catalanes votaron a la formación ultraderechista (6,3% del censo), lo que supuso 92.000 sufragios más que en las elecciones del 28 de abril. Vox quedó por detrás del PP, pero superó en casi 30.000 papeletas a Ciudadanos. Hasta, ahora Vox no tiene representación en el Parlament catalán, pero las previsiones pueden llegar a los 10 escaños.

Los brotes de la ultraderecha han surgido en toda España y también en Catalunya, nunca sabremos si han sido por acierto de la propia ultraderecha, por los desaciertos del resto de partidos políticos, por los errores de los partidos independentistas, por el hartazgo del resto de catalanes, pero se ha convertido en una epidemia que se propaga muy rápida gracias a sus ideas xenófobas, anti-feministas o anti-estado de las autonomías. Vox considera una prioridad básica la unidad de España, y con esa idea pretende conseguir votos en Catalunya de mucha gente conservadora descontenta, que cada vez se han ido sintiendo menos representada en las elecciones catalanas y que buscan en el voto a la ultraderecha una opción política frente a los partidos tradicionales y progresistas. La respuesta la tendremos el 14-F, aunque quizás ya hay demasiados brotes y una epidemia de la ultraderecha que ya no tiene solución…

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