vacuna Covid-19Reconozcamos que la falta de responsabilidad política y la seguridad sanitaria ha fallado de nuevo en España. El Ministerio de Sanidad ha comunicado este martes 27.286 nuevos contagios en 24 horas y 29 fallecidos, con una incidencia acumulada que sigue en ascenso y llega a los 622 casos por cada 100.000 habitantes. La quinta ola es un toque de atención a decisiones como la no obligatoriedad del uso de la mascarilla en entornos al aire libre, las prisas por salvar el verano o la falta de responsabilidad de muchos ciudadanos. La vacunación sigue avanzando, en todas las comunidades ya se ha superado el 50 % de población inmunizada con la pauta completa. Pero, la variante Delta sigue avanzando y ha convertido a España en uno de los países con mayor riesgo de rebrote de la pandemia. Sobre todo la multiplicación de contagios entre jóvenes, por los viajes fín de curso, los primeros desplazamientos masivos del verano y la sensación entre muchos de que la mascarilla ya no era obligatoria.

Esta quinta ola comenzó el pasado 22 de junio, cuando alcanzamos una incidencia acumulada a 14 días de 92,25 casos por cada 100.000 habitantes, hoy tenemos 622 casos. Es la escalada que más rápidamente ha crecido, desde que se declaró la pandemia en marzo de 2020. El impacto de hospitalización en UCI es inferior a las olas anteriores, aunque actualmente en España, hay casi 6.500 personas hospitalizadas con Covid y más de mil en UCI. Y, la media de edad de los hospitalizados es entre 40 y 50 años. Siempre se repiten las mismas pautas: se levantan las restricciones, el virus comienza a circular con libertad, los contagios crecen, la atención primaria se satura, los hospitales se llenan y las ucis se desbordan, aunque ahora la vacunación sigue avanzando.

La seguridad sanitaria no puede luchar contra los contagios, solo con la vacunación. Se ha inmunizado a gran parte de los colectivos de riesgo más elevado, pero ahora se contagian los que no están vacunados: los jóvenes. Algunos  expertos ya hablan de que nos tendremos que acostumbrar a convivir con el virus, que no se podrá erradicar. Pero, si le damos facilidades, conocemos sus resultados. La segunda ola, después del verano de 2020 fue muy intensa y nos llevó a la implantación del toque de queda y un nuevo estado de alarma. La tercera, después de Navidad, tras la relajación de las medidas en una época de encuentros familiares saturó los hospitales. La cuarta fue un aviso que coincidió con las cifras más altas de vacunación. Y, la quinta ante una nueva relajación no sabemos muy bien sus resultados, recordándonos que esto no se ha acabado. Quizás, lo peor vendrá después del verano.

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