El coronavirus no se ha acabado, después de comenzar de nuevo una actividad social y económica prepandémica , aparece una nueva variante de preocupación llamada ómicron. Una variante más contagiosa y que las vacunas funcionan menos contra ella, que puede suponer un riesgo global muy alto de consecuencias potencialmente imprevisibles. Nadie sabe y me refiero a la comunidad científica,  su ómicron viene a tomar el relevo de delta, la variante que domina en todo el mundo. Ni sabemos la larga lista de variantes que quedan aún por llegar. Variantes de preocupación del coronavirus con gran cantidad de mutaciones, que puede hacer que el virus sea menos reconocible para algunos anticuerpos y las incógnitas de la validez de las vacunas. Es demasiado pronto para saber si ómicron causa una enfermedad más grave, pero tenemos toda la incertidumbre, por delante.

Mientras el mundo desarrollado, tiene una gran parte de su población vacunada, aunque con un porcentaje de negacionistas a la vacuna, se está revacunando con la tercera dosis a inmunodeprimidos, mayores de residencias y otros colectivos de especial riesgo. Pero, el gran riesgo es que el virus puede mutar a peor en cualquier lugar del mundo, especialmente en los países pobres, donde menos del 2% de la población está vacunada, según calcula la OMS. A lo mejor es una utopía, pero hasta que todo el mundo no esté vacunado, no podemos hablar del fin de esta pandemia. El virus ha venido para quedarse, para mutar, para seguir contagiando de manera más atenuada, menos dañina y seguir matando. Ahora, se ha comenzado a detectar los primeros casos, desde que se identificó por primera vez en Sudáfrica el 9 de noviembre, pero en este mundo global aparecerán más casos en todo el mundo. El virus se aprovecha del frío y de la vuelta a meternos en interiores, la flexibilización de las normas de las mascarillas, distancia social, limpieza… En definitiva, le hemos perdido el miedo al virus.

Estamos viviendo una sexta ola de esta enfermedad, en Europa Europa hay más de 174 millones de casos diagnosticados, más de un millón y medio de fallecidos, en los últimos 7 días el número de casos confirmados y fallecidos ha ascendido a 679.334 y 3.628 respectivamente. Con máximos históricos en Alemania, Dinamarca, República Checa, Eslovaquia, Hungria… Con índices altísimos en Noruega, Finlandia, Países Bajos… Este lunes, España ha confirmado el primer caso de la variante de preocupación ómicron y la incidencia acumulada de la COVID-19 se ha disparado en los últimos días y ya roza los200 casos por cada 100.000 habitantes. Y, ahora después del Black Friday, viene el puente de la Constitución con gran movimiento de personas, las reuniones navideñas y las grandes aglomeraciones. Todo un buen caldo de cultivo, para que se sigan engrosando las cifras. Y, como siempre, aunque veamos las cifras de nuestros vecinos, seguimos siendo más papistas que el Papa, y pensando que no llegará a España. Nos estamos equivocando todos, políticos y ciudadanos, en el dilema entre la economía y la salud. Quizás algunos piensen que es más importante la economía y que el precio del capitalismo es: que se contagien y se mueran las personas…

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