Siempre las emociones se anteponen al razonamiento y a la razón. Los sentimientos y las emociones nos invaden, cambiamos una emoción por un sentimiento más fuerte, las emociones son a menudo incompatibles con la razón. En nuestra vida normal los sentimientos más fuertes se desvanecen, con el tiempo y muchas veces, nos empecinamos en cosas y decisiones que muchas veces nos equivocamos. En la política se ha puesto de moda llamar a los sentimientos, a las emociones para pedir el apoyo y hacer olvidar la razón de las cosas y probablemente también nos equivoquemos.

Las emociones nos hacen cambiar nuestro sistema de valores, nuestras convicciones y hasta los prejuicios que determinan nuestro comportamiento ético. Nos olvidamos del sentido común y dejamos de argumentar las cosas con argumentos racionales. Comenzamos a pensar que nosotros estamos con la posesión de la verdad, que los demás están equivocados. Y, lo que es peor, no somos capaces de tener empatía, ni de establecer los puentes para llegar a entenderse los que piensan diferente.

La extrema derecha y también la derecha tradicional compiten en despertar emociones como: la patria, la bandera o la unidad nacional, para crear un muro infranqueable para los que piensen diferente. Por el otro lado, están los soberanistas catalanes, que reclaman también despertar las emociones con otra patria, otra bandera y un independentismo a ultranza. Todo emociones, para hacer olvidar la razón y muchas veces el pragmatismo de las cosas.

Tanto unos como otros, intentan destapar el tarro de las esencias de las emociones, donde los políticos independentistas realizaron actos políticos que cualquier tipo de sentencia condenatoria parece infima. Mientras que los independentistas piensan que todo era normal en aras a sus reivindicaciones. Hablan unos de justicia y otros de represión. Se ha querido utilizar la Justicia en vez de hacer política, de querer ambos imponer la ideología a entenderse. Donde han malentendido la democracia y el Estado de Derecho, buscando una falsa legitimidad. 

El próximo 19 de diciembre, el Tribunal de Justicia de la UE fallará si el presidente de Esquerra Republicana de Catalunya, Oriol Junqueras, gozaba de inmunidad parlamentaria tras la proclamación de los resultados de las elecciones europeas o no. Eso significará, que el TJUE puede decir algo que afecte al juicio del procés y en concreto a la sentencia de Oriol Junqueras. Donde aparecerán de nuevo las emociones, las interpretaciones e incluso las prioridades de la justicia española o la europea, ante la pregunta del Tribunal Supremo español al Tribunal de Justicia de la UE,de si el líder de ERC tenía inmunidad como eurodiputado antes del juicio del procés.Hagan juego señores, se admiten apuestas…

 

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