La propiedad de la ConstituciónCreerse con la propiedad de la Constitución, con cierta exclusividad, es caer en un cierto dogmatismo. Cuando se habla de la Constitución, estamos hablando de un bien común, es decir para ser participada por todos y cada uno de los componentes de la sociedad. No sé por qué algunos se creen con la potestad de reivindicar la propiedad de la Constitución, como si solo fuera de ellos.

Se ha puesto de moda presumir de constitucionalistas entre ciertos partidos de derecha, que se erigen en querer tener la prerrogativa de todo lo que nos debería unir y que hacen todo lo posible para que nos separe, como: la Constitución, la bandera y España. Muchos de ellos han olvidado que no fueron demasiados entusiastas de ella cuando tuvieron que votarla. Y, quieren que todos los que piensan de manera diferente o simplemente aspiran a reformarla, son enemigos de la Constitución. La Constitución debe ser inclusiva, sin olvidar que puede haber normas constitucionales que pueden ser cambiadas y que por eso no pasa nada.

La primera obligación de la Constitución, debería ser: cumplirla en todos sus capítulos sobre derechos y libertades sociales y no intentar restringirla por la vía de recursos e intentar utilizarla como arma arrojadiza entre partidos políticos y entre españoles. A los que les gusta presumir de constitucionalistas, se creen con la potestad de expulsar a todos los que piensan diferente de ellos, ya sean republicanos o nacionalistas…, y quedarse solo con lo que les conviene. A esos constitucionalistas, les gustan las malas interpretaciones y las omisiones, olvidando que algunos artículos nunca se han hecho efectivos.

Si estamos de acuerdo que la Constitución establece una reglas del juego que no son propiedad de nadie en exclusiva, son las reglas que hay que respetar, que se debería cumplir en derechos como el trabajo, la vivienda, la sanidad, la educación… no solo recordarla para atacar a los que piensan diferente. La Constitución tiene que ser la oportunidad de encontrar un nuevo marco de convivencia. Todos no pensamos igual, hay diferentes sensibilidades y todos estamos dentro si la respetamos. Dentro de la Constitución estamos todos, no se puede condicionar ni limitar a nadie, desde la extrema izquierda, la extrema derecha o los nacionalistas, porque la Constitución protege el derecho fundamental de participación política de todos.

Presumir de constitucionalistas, hablar de partidos constitucionalistas frente a los que no lo son, es querer segregar, es querer enfrentarnos unos a los otros. Es no estar dispuestos a aceptar que todo es defendible por medios pacíficos y cumpliendo la ley. El poder legislativo, está para cambiar las leyes y la Constitución es una ley que necesita de más consensos para cambiarse, pero para reformarla solo hace falta voluntad política y dar cabida a otras formas de organizar el Estado. Porque la propiedad de la Constitución no es de nadie en particular, es de todos…

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