El gobierno español en funciones, como respuesta a la sentencia del «procés» ha lanzado una campaña internacional para presumir de democracia en España. Una campaña que ya empezó, hace unos meses. con el nombre de España Global, con vídeos y coloquios en numerosas embajadas españolas y en las sedes del Instituto Cervantes. Un vídeo de ocho minutos, en el que varios miembros del Ejecutivo  explican sus reflexiones en inglés, francés, alemán o ruso sobre que el sistema democrático español está plenamente consolidado. Me he acordado de aquella frase: «dime de que presumes y te diré de qué careces» o aquella locución medieval de «excusa no pedida, acusación manifiesta». Me parece sorprendente que un país tenga que hacer una campaña, para decir una obviedad que nadie se la exige.

Me cuesta pensar que cualquier país democrático, como Francia, Alemania, Italia o Reino Unido hicieran una campaña internacional, para decirnos al resto de europeos que son una democracia consolidada. ¿Hace falta, es necesario? Me parece una torpeza por parte del Ejecutivo, no haber pensado antes de actuar, simplemente para no hace el ridículo. Demuestra una falta de seguridad en la decisión de la Justicia, el hacer una contracampaña, como respuesta del Estado a los velados mensajes del secesionismo catalán sobre la vulneración de derechos en España. No siempre una buena defensa es un buen ataque.

Presumir como mecanismo de defensa no es bueno para la democracia española, no hay que demostrar una fachada, ni siquiera como muestra de superioridad y de subestimar a los demás, simplemente hay que demostrarlo por su legalidad, legitimidad y ejercicio de la democracia. La arrogancia de buscar argumentos para subrayar cosas evidentes, se convierte en una gran torpeza política. No se puede contestar a cada ataque independentista, si estamos convencidos de que España es una democracia plena, consolidada y moderna.

Si el resto de Europa o del mundo quieren juzgar la democracia española, son libres de hacerlo e incluso podemos esperar la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo sobre el juicio del «procés» y si consideran vulnerados algunos derechos fundamentales. La democracia no se defiende ni en un vídeo, ni repitiendo siempre lo mismo, se demuestra cuando pone los intereses y los derechos de la ciudadanía como único gran objetivo. Y, que nos permita estirar más lo limites de la libertad y la convivencia.

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