La objeción de conciencia consiste en el incumplimiento de una obligación de naturaleza legal, es la negativa a acatar órdenes o leyes, es no realizar actos o servicios aduciendo motivos éticos o religiosos. El derecho a la objeción de conciencia viene recogido en la Constitución Española (Art.30.2), aunque en referencia exclusiva al servicio militar, tema que ha quedado obsoleto, ya que desde el 1 de enero de 2002, coincidiendo con la entrada en circulación del euro, cesaban por completo los llamamientos a filas y por tanto la supresión del servicio militar obligatorio

El dilema entre la norma legal que impone una obligación a hacer y la norma ética o religiosa que se opone a tal actuación, han dado un debate de la objeción de conciencia en nuestro país, después de la supresión del servicio militar obligatorio. Fue la práctica del aborto, la objeción médica en casos de eutanasia, clonación, prescripción de la píldora postcoital, métodos anticonceptivos… La objeción de conciencia fiscal;  la enseñanza de ciertas materias; la objeción de pertenecer a un jurado, la objeción a ciertos juramentos, a ciertas prendas por motivos religiosos o la negativa a transfundir sangre que formulan los Testigos de Jehová… Todo por motivos de conciencia.

El pasado 13 de marzo, un bombero vasco, por motivos de conciencia se negó a participar en un operativo en el Puerto de Bilbao para custodiar un cargamento peligroso, una carga de 26 contenedores con armas y explosivos con destino a Arabia Saudí.El bombero, al conocer el destino de dicho armamento, se negó a participar  en que dicho material bélico pudiera ser destinado contra la población civil en el conflicto de Yemen, una guerra olvidada con más de 10.000 muertos civiles y cientos de miles de desplazados. Ahora, la Diputación de Bizkaia le ha abierto un expediente disciplinario, donde le imputan una falta grave por incumplimiento de sus funciones, que podría acarrearle una suspensión de empleo y sueldo de hasta cuatro años.

España es el séptimo país exportador mundial de armas, con una cifra anual en 2016 que supera los 4.000 millones de euros, armas que pueden acabar en países no democráticos e incluso en grupos terroristas o delincuencia organizada, las armas nos ponen a todos en peligro, el comercio de armas solo puede tener una justificación, si es para garantizar la protección de la población. Las armas en general solo sirven para generar sufrimiento y violaciones de los derechos humanos. El derecho a la objeción de conciencia, a mantener una actitud objetora es un derecho de todos nosotros, la libertad de conciencia no se ejerce en abstracto y muchas veces hay que tomar decisiones para luchar, para cambiar la sociedad. Ahora, nos queda una disyuntiva: la obediencia a la Ley o la objeción de conciencia. Tú decides.

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