inflaciónLa inflación es el aumento generalizado y sostenido de los precios de los bienes y servicios de la economía de un país, durante un período de tiempo determinado. El resultado es que con la misma cantidad de dinero se puede comprar menos bienes y servicios que antes. El incremento del IPC en España puede ser de alrededor del 5% al cierre del año. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índice de Precios de Consumo (IPC) subió un 0,4% en noviembre en relación al mes anterior y situó su tasa interanual en el 5,6%, dos décimas más que en octubre y su nivel más alto desde septiembre de 1992. La inflación supone perder poder adquisitivo por parte de los consumidores, mientras que las empresas, para mantener sus márgenes de beneficios, se ven obligadas a subir los  precios de los productos y servicios.

Cuando los precios aumentan por encima del nivel de los salarios, el poder adquisitivo de los que menos tienen, va disminuyendo. Destinando la mayor parte de sus ingresos a la compra de productos de primera necesidad teniendo menos dinero para otros gastos, la inversión o el ahorro. La inflación desoló economías en la década de los 80 y ahora puede significar también: adquirir menos bienes y servicios, reducir los ahorros, aumentar el coste de la vida, aumentar la desigualdad y la pobreza. La inflación se convierte en un impuesto para los pobres, que distorsiona la economía y ataca principalmente a los que tienen menos recursos.

El gran impacto negativo de la inflación sobre la pobreza es cuando se tiene que reajustar los sueldos y los beneficios, desatando una espiral alcista perjudicial para todos, pero si no suben los sueldos el peso del ajuste recae exclusivamente sobre los trabajadores.
Porque los pobres tienen que dedicar una porción mayor de sus ingresos a la compra de alimentos y servicios básicos, que son los que más suben, teniendo como única alternativa comprar menos, lo cual provoca una recesión en la economía. Sin embargo la invitación al consumo del neoliberalismo económico genera un endeudamiento de los más pobres. En definitiva, una nueva crisis económica que se une a la pandémica, donde la inflación, el gasto público desmedido financiado con déficit y una tasa alta de desempleo y precariedad nos presagia unos años complicados en la economía española. Porque todo no lo soluciona los 140.000 millones de euros que ayudarán a hacer de España. después del COVID-19, más ecológica, más digital, más cohesionada y más resiliente. Mientras seguiremos pagando todo más caro y cobrando menos…

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