La elección individual de vacuna entre Pfizer o AstraZeneca, no se debería establecer por preferencias individuales, sino que tendría que basarse en la eficacia y la indicación de cada vacuna para los diferentes grupos de población, según tenga establecido la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). No es lógico, dejar una elección a la carta de ponerse una vacuna, a personas que no poseen conocimientos técnicos para juzgar la información. Cuando el cometido de la EMA consiste en la autorización y el seguimiento de los medicamentos en la UE, basados en una evaluación científica exhaustiva de los datos. La vacuna a administrar no puede ser a demanda o elección de los individuos. Ni bajo la fórmula de consentimiento informado, que genera la elección de las diferentes vacunas son a elección de los individuos y bajo su responsabilidad, las posibles interacciones y efectos secundarios.

Una cosa es que una persona decida vacunarse voluntariamente y otra cosa muy diferente, es que se escoja una vacuna con un consentimiento informado como garantía de decisión. Porque se supone que todas las vacunas son seguras, avaladas por las agencias españolas y europea del Medicamento y por la Organización Mundial de la Salud.  Aproximadamente dos millones de personas menores de 60 años, se han quedado con la primera dosis de AstraZeneca. Desde que el Ministerio de Sanidad paralizó su uso en población joven después de que la Agencia Europea del Medicamento (EMA) confirmase el vínculo entre la administración de este fármaco y los eventos trombóticos, sobre todo por mujeres jóvenes y de forma muy aislada. El Ministerio de Sanidad ha decidido tras más de un mes, completar la vacunación con Pfizer para aquellos menores de 60 que se quedaron con una sola dosis. Ofreciendo la posibilidad de elegir AstraZeneca para la segunda dosis, siempre que se firme un consentimiento informado manifestando conocer el riesgo de trombosis.

No es cuestión de libertad de elección, sino de no crear incertidumbre en la población. AstraZeneca es una vacuna segura y no se debería crear un dilema que no ayuda al proceso de vacunación. Porque la paralización de AstraZeneca hasta en dos ocasiones y los motivos no fueron ni científicos ni médicos, sino políticos. La elección de escoger entre una pauta combinada entre Pfizer o AstraZeneca, o con la misma vacuna tiene que ser una decisión científica y no personal de la persona que decide vacunarse para completar su pauta. Se está perdiendo la congruencia y aumentando la confusión, dando argumentos a los negacionistas de la vacunación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.