El turismo es un fenómeno social, cultural y económico relacionado con el movimiento de las personas a lugares que se encuentran fuera de su lugar de residencia habitual, casi siempre por motivos de recreo, descanso, cultura o salud. Que representa una función de consumo, relacionada con la producción de bienes y servicios que satisfacen las necesidades de los turistas, que pueden ser extranjeros o nacionales. El coronavirus ha afectado sobre todo a la movilidad y a los desplazamientos, que es lo mismo que decir, que ha afectado al turismo. Es decir, a la movilidad de las personas y a la producción de bienes y servicios. España después de un total de 3.212.332 de casos y 72.910 muertes por coronavirus, según el último informe de Sanidad publicado el jueves, necesita recuperar el turismo extranjero, más de 65 millones de turistas perdidos en 2020, como clave de la recuperación económica española. Ahora, que la incidencia del Covid-19 en los últimos 14 días se ha situado en 128,17 contagios por 100.000 habitantes, el Gobierno y la economía, se plantean «salvar el verano».

El peso del sector turístico como la primera industria nacional y como el principal motor de generación de empleo, hace que crezca el nerviosismo en mucho sectores económicos.  Y, más concretamente el turismo extranjero que llega a España todos los años, es clave para la sostenibilidad del sector. Durante esta Semana Santa, se ha acordado entre el Ministerio de Sanidad y las Comunidades Autónomas, el cierre perimetral durante este período vacacional, impidiendo la movilidad entre comunidades. Pero, pese a las restricciones impuestas en todas las Comunidades Autónomas, los turistas extranjeros sí pueden viajar a España y podrán hacerlo durante Semana Santa. Lo cual ha provocado una gran demanda de turistas extranjeros que quieren viajar a España.

El Gobierno de España dice que no puede cerrar las fronteras con la Unión Europea, es decir los españoles podemos viajar a Europa y el resto de europeos pueden viajar a España. Lo cual crea una contradicción: turistas extranjeros que pueden venir a España, mientras que las restricciones de movilidad impiden a los ciudadanos españoles poder viajar entre autonomías. La explicación, desde el Gobierno de España, es que la movilidad internacional es «muy baja» y no supone «un elemento de riesgo» y que tienen que acreditar una PCR negativa. Mientras que el turismo nacional y su movilidad supone un riesgo mayor, según el Gobierno de España.

El turismo, la posibilidad de salir de tu entorno, de desconectar del día a día y como forma de olvidar la fatiga pandémica es algo que necesita todo el mundo, pero nos queda esperar a todos. No se puede aceptar que, los turistas extranjeros tengan total movilidad, mientras que los turistas españoles estén con cierre perimetral autonómico y por lo tanto sin ninguna movilidad a nivel nacional. Lo que la extrema derecha aprovecha para de nuevo jugar con los brotes xenófobos: «Mientras los españoles no pueden visitar a sus familiares, se permite la entrada de turistas y de inmigrantes ilegales. Gobierno y Comunidades usan el estado de alarma para mantener sumisos a los nacionales. Españoles encerrados, extranjeros disfrutando» No es que la extrema derecha aproveche siempre para verter xenofobia y odio, sino que el resto de la sociedad ha de poner un poco de coherencia.

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