En España, teníamos una disyuntiva: «el turismo o la vida». Desde antes de comenzar la desescalada, después del confinamiento y del estado de alarma, el Gobierno de España, los gobiernos autonómicos, la banca, las grandes empresas, el sector de la hostelería y del comercio e incluso la oposición, tenían una idea común: no perder el verano, aprovechar todo el negocio que comporta el primer motor de la economía española, el turismo.

Si la defensa de la salud de los ciudadanos, ha de ser prioritaria para cualquier gobierno, recuerdo la frase atribuida a los bandoleros andaluces del siglo XVI;  ¡la bolsa o la vida¡ El dilema estaba claro, paralizando la economía se reducen considerablemente los contagios y muertes por coronavirus, pero no es menos cierto que la economía se paraliza. La bolsa es la economía, la vida es preservar la salud, pero por supuesto sin dinero. Un dilema igual de insatisfactorio, donde tener que escoger entre economía y salud, donde las prisas por no perder la campaña de verano, fue una obsesión e incluso por encima de preservar la salud.

La bolsa o la vida, el turismo o la vida, pero sin dinero. Incluso los más positivos auguraban que en los umbrales del verano se debilitaría sustancialmente el poder de infección del virus. El turismo debía salvar la maltrecha economía española, la pérdida del empleo de los trabajadores, la merma de los patrimonios de muchos empresarios y autónomos. Porque la destrucción de empresas, empleo y patrimonios solo lo podía frenar el turismo; ya que según las últimas cifras de 2018, supuso 147.946 millones de euros, equivalente al 12,3% del PIB de ese año. El turismo contribuye a mitigar el saldo negativo de nuestra economía, de acuerdo con los datos del INE, en 2019 visitaron España 83,7 millones de turistas. Si la economía se debilita, aún más, si no hay dinero para aplicar recetas económicas, aunque tengamos ayudas europeas, no habrá recursos públicos disponibles y las empresas no generarán beneficios, es la economía de mercado. El turismo o la vida.

El turismo es uno de los sectores más dinámicos de nuestra economía, España continúa siendo uno de los destinos predilectos del turismo internacional, el Gobierno de España anunció que el comienzo de la temporada de turismo comenzaría a finales de junio para la población española y a principios de julio para los extranjeros.Todo estaba preparado, para comenzar a llenar hoteles, pisos turísticos y hostelería en general, casi nadie había pensado en la posibilidad de rebrotes y que el Reino Unido sometiera un veto turístico este fin de semana, los británicos son el mayor mercado emisor de turistas para España por delante de alemanes y franceses. Se someterán a una cuarentena de catorce días a todos los viajeros que lleguen al país procedentes de España. Aparte de las recomendaciones de Francia, de no visitar España, que pueden ser acompañadas por otros países.

El turismo o la vida, puede significar una gran amenaza, una para nuestra economía y para una complicada campaña de verano, en la que el sector del turismo tenía puestas todas sus expectativas. Y, otra para la vida, en la que los rebrotes, nos pueden llevar a otro confinamiento. Nos podemos quedar sin el dinero del turismo, con la sensación de no ser un país seguro y de que la economía esté antes que la salud de las personas. Podrán culpar a este gobierno, de todo y más, pero estos males endémicos de este país, son ya de hace muchos años y nunca se han buscado alternativas. Nos quedamos sin turismo, con riesgos en la vida y además sin dinero…

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