Hoy Día Internacional de los Trabajadores, es un buen momento para analizar el cambio que ha significado la obtención de derechos para los trabajadores y trabajadoras, donde a fines del siglo XIX en los Estados Unidos, una de las reivindicaciones básicas de los trabajadores era la jornada de ocho horas. Se han conseguido en España, aparte de la jornada de ocho horas; mejoras salariales, derecho a vacaciones anuales retribuidas, un día de descanso semanal, derecho a la baja por enfermedad, accidente, maternidad o paternidad; derecho a la reducción de jornada para el cuidado de hijos, derecho a cobrar el desempleo si nos quedamos sin trabajo y el derecho a una jubilación al final de nuestra vida laboral.

Pero, también nos han recortado nuestros derechos con motivo de las crisis económicas y reformas laborales del PP y PSOE. La temporalidad y parcialidad de los contratos en gente joven, la creación de diferentes modelos de contrato que cubren trabajos estructurales por muy poco dinero. Donde cada vez hay menos fuerza sindical y derechos de huelga. Donde se ha reducido la indemnización por despido improcedente, donde prevalecen los convenios de empresa a los colectivos y una reforma laboral que facilitaron los despidos por causas económicas. Y, sobre todo la edad de jubilación, que en 2011 pasó de 65 hasta 67 años de forma progresiva. Son curiosas las reflexiones del ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luís Escrivá, que considera que «hace falta un cambio cultural en España» para seguir la tendencia europea de trabajar cada vez más entre los 55 y los 70 o 75 años. Jubilarse más tarde, con 3.543.899,98 personas en paro en el segundo trimestre de 2021, con más de 597,2 miles de jóvenes en paro menores de 25 años.

Yo como miembro de la generación «baby boom», nacidos entre finales de 1950 y mediados de 1970. Tengo que elegir entre cobrar menos o «trabajar algo más», como «un esfuerzo muy moderado, entendible, gradual y centrado en unas generaciones» con el futuro mecanismo de equidad intergeneracional. Yo cambio mi puesto de trabajo a un joven, aunque eso represente una disminución en mi pensión. La Ley General de la Seguridad Social permite la jubilación anticipada, por ejemplo, de un policía nacional cinco años antes de la edad general, si acreditan 35 años y diez meses de cotización este ejercicio (37 años en 2027). Por, considerar que es una profesión marcada por el riesgo y que provoca cierto desgaste físico y mental. ¿Cuántas personas realizan un trabajo físico de riesgo y con desgaste físico y mental? Y, deben esperar a su edad de jubilación oficial.

Si alguien tiene ganas de jubilarse más tarde, porque está en plenas facultades, porque su trabajo se lo permite, porque quiere cobrar más dinero o quiere realizar un esfuerzo hacia las futuras generaciones, que lo hagan. No podemos aceptar que la edad de jubilación se incremente poco a poco, aunque la esperanza de vida sea mayor. Porque mientras que las carrera laboral se prolonga, la salud se deteriora y la vida pasa. Yo quiero ser un jubilado que se pueda mover, que pueda viajar, que pueda disfrutar de la vida que le queda. Lo siento, no me planteo mi solidaridad con la equidad intergeneracional, quiero vivir sin trabajar aunque sea con restricciones, los años que me queden. Jubilarse antes, después de 35 años de cotización, es una necesidad y un derecho que reclamo en este Día Internacional de los Trabajadores.

Un comentario sobre “El cambio cultural de la edad de jubilación.”

  1. La palabra jubilación proviene del latín «iubilare» , significa gritar de alegría, júbilo por dejar de trabajar. A mi siempre me ha gustado mi trabajo, pero ahora no me gusta, no me siento realizado, no me aporta nada y estoy convencido de que tiene que ser una manera de dar paso a gente joven. Entiendo que hay profesionales cualificados y personas de todo tipo que quieran seguir trabajando, por percibir más dinero o simplemente porque se sienten útiles. Cuando eres mayor tienes un bagaje tremendo de experiencia a tus espaldas, pero también quieres disfrutar de la vida, mientras las enfermedades y el paso del tiempo no limiten tu movilidad.

    No me quiero convertir en un cuidador de nietos, ni en un controlador de las obras de la calle, ni en un tomador de rayos de sol en un banco del parque. La jubilación no es pasar de la actividad y la productividad, a la inexistencia intelectual y laboral, es poder hacer todas esas cosas que no pudimos hacer cuando éramos más jóvenes, El trabajo es un medio de vida, una manera de conseguir cosas económicas y algunas veces para aportar y sentirse realizado, pero nunca una condena que no te deje disfrutar de la vida.

    Estoy harto de trabajar, de tener que madrugar, de no tener calidad de vida, de no tener tiempo para nada de lo que me gusta, de sentir que nunca llegara esa ansiada fecha de la jubilación. La vejez es algo que le sobreviene a uno sin darse cuenta, donde la “edad oficial” de jubilación, que está hoy en los 66 años y mañana vaya usted a saber.al igual que la “edad oficial” de jubilación en España es de 67 años y mañana vaya usted a saber. Donde unos señores del Gobierno fijan un importe de la pensión y que nadie nos asegura si las arcas de la Seguridad Social tendrán dinero para pagarnos. En definitiva, mejor jubilarse con una pensión precaria que seguir trabajando…

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