Buscar la razón de las cosas es deducir, cuestionar, comprobar, debatir, partiendo de diferentes premisas para llegar a alguna conclusión o conclusiones, que se derivan de dichos supuestos.  Buscar el significado insistentemente de la razón en la sinrazón, es buscar la falta de lógica y por lo tanto, abrir una teoría de la conspiración, que está muy lejos de pensar, reflexionar para llegar a formarnos un juicio de una determinada situación o cosa. Afirmar que la celebración de las manifestaciones feministas del 8-M tienen algo que ver con la propagación del Covid-19, es lo mismo que decir que, todas las personas que estaban en la calle, en un transporte público, en un bar, en un cine, en un teatro, en un partido de fútbol, en una misa o en un mitin de Vox, también fueron culpables de propagar el contagio. La demagogia no entiende de razón y hay que buscar un culpable: el Gobierno, por supuestamente alentar y cometer una grave negligencia, de permitir la manifestación feminista del 8-M.

Se ha desatado, de nuevo, una teoría de la conspiración por parte de la derecha y la ultraderecha, que les permite: atacar al gobierno y al feminismo a la vez. Al igual que en los atentados cometidos en Madrid en marzo de 2004, no preocuparon los 191 muertos y más de 2.000 heridos para crear mentiras, falsedades y hechos sacados de contexto de un atentado que cometieron integristas islámicos, y que el gobierno socialista surgido de las urnas el 14 de marzo, fue denostado por ocultar, supuestamente, pistas de que había sido el grupo terrorista ETA. Esa fue la teoría de la conspiración que polarizó la vida política entre 2004 y 2008, que nos acompañó en los medios de la caverna mediática y en los discursos del Partido Popular. De nuevo, una nueva desgracia, sirve para buscar la razón en la sinrazón. La única verdad es que se equivocó el Gobierno al no tomar antes las medidas que después tuvo que aplicar.

Aquí no vale el «saber las cosas desde el principio” o saber las soluciones antes de que ocurrieran las cosas, a posteriori todo el mundo es capaz de no equivocarse. Nadie era consciente de que la pandemia estaba aquí, y estaba fuera de control. Nadie puso a las mujeres en las manifestaciones del 8-M para contagiar al resto, luchaban por la igualdad y unas reivindicaciones justas, nada más. No puedo creer que haya personas que sean capaces de tener una sumisión completa a la sinrazón. En esa totalitarización de las ideas y en la respuesta patológica hacía todo lo que no representan sus ideas, están intentando ganar votos de personas que puedan creer esas mentiras…

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