Hoy 28-F, Día de Andalucía, echo en falta ver la bandera andaluza en las calles, en las plazas y en los balcones. No me refiero solo en los sitios oficiales, sino en todos los hogares, como muestra de orgullo de ser andaluces y como rechazo a los que no la quieren.  No me gustan las patrias, ni las banderas, ni los himnos, ni las fronteras… Las banderas no me representan, no me gustan, pero los andaluces y andaluzas deben de defender Andalucía contra los que la atacan. Porque Vox tiene entre sus objetivos: eliminar el Día de Andalucía y la autonomía andaluza, cerrar Canal Sur, derogar la ley andaluza de Memoria Histórica… Sacar la bandera andaluza a los balcones, es una forma de no aceptar el discurso de odio y exclusión profundamente antiandalucista, ultranacionalista, antifeminista y xenófobo de Vox.

Que la extrema derecha, promueva la libertad e igualdad de todos los españoles, no quiere decir que se condene de nuevo a Andalucía y a los andaluces a perder su identidad, su bandera, su lengua, sus costumbres y por supuesto su Estatuto de Autonomía. Desde finales del siglo XIX, un grupo de andaluces expresaron en 1883 en Antequera la voluntad de autogobierno en la llamada Constitución Federal de Andalucía. Más tarde, en 1918, en Ronda se aprobó el escudo y la bandera para Andalucía. Durante la II República, las Juntas Liberalistas de Andalucía aprobaron el himno y se redactó el Anteproyecto de Bases del Estatuto de Andalucía. En un clima convulso a nivel político y social se preparó el referéndum para aprobar el Estatuto de Autonomía de Andalucía, pero el estallido de la Guerra Civil en 1936, acabó con todas las aspiraciones autonomistas, siendo Blas Infante, el «padre de la patria andaluza» una de sus primeras víctimas. Con la llegada de la democracia a España, los andaluces en una manifestación el 4 de diciembre de 1977, se reivindicó la concesión de una autonomía plena que permitiera a los andaluces decidir. Y, fue el 28 de febrero de 1980, cuando las andaluzas y lo andaluces lo decidieron en un referéndum.

Cuando la extrema derecha quiere arrebatar toda la historia y sus logros a Andalucía, las andaluzas y andaluces deben de mostrar su bandera con orgullo. ¡Andaluces, levantaos! Por suerte, la Andalucía campesina, de grandes latifundios, de fuerte analfabetismo, paro y emigración, que quiso la derecha centralista ha cambiado para mejor y aún tiene mucho que mejorar. Andalucía es una comunidad autónoma reconocida como nacionalidad histórica por su estatuto de Autonomía, donde su cultura milenaria se ha enriquecido con las aportaciones de celtas, íberos, tartésicos, fenicios, griegos, cartagineses, romanos, vándalos, visigodos y bizantinos. Por eso, hasta en el mismo escudo de Andalucía se lee: “Andalucía por sí, para España y la Humanidad”. ¿ Permitirán las andaluzas y andaluces que la extrema derecha nos lo arrebate?

Mostrar la bandera andaluza, formada por tres franjas horizontales: verde, blanca y verde tiene que ser una muestra de orgullo. En la batalla en los balcones, en la confrontación con Catalunya o como reivindicación de la unidad de España, se llenó la geografía urbana de pueblos y ciudades de Andalucía con banderas españolas. Pero, nadie saca la bandera andaluza para reclamar derechos o sentimientos por Andalucía. Los balcones andaluces están huérfanos de banderas andaluzas, se conforman con sacar la roja y gualda. Esperemos que nunca sea necesario sacar la arbonaida a las calles, como el 4 de diciembre de 1977, y tener que gritar por Andalucía que: «los andaluces queremos volver a ser lo que fuimos» cuando nos hayan arrebatado todo lo conseguido.

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