El machismo no es una problemática coyuntural, es algo gestado y que persiste en el tiempo. El machismo nos atañe a todas y a todos. El machismo condiciona muchos problemas y su no solución los incrementa. El machismo afecta a la convivencia y genera desigualdad en el hogar, en el trabajo, en la sociedad. El machismo está en nuestro entorno cercano. El machismo no solo está en algunos hombres, sino que es un comportamiento perpetuado y normalizado en la sociedad. El machismo es un problema estructural, que genera violencia machista. El machismo es violencia psicológica y malos tratos. El machismo son muertes de mujeres, pero también es violencia vicaria, la que utiliza la agresión a menores para dañar a sus madres, matando a niños y niñas. El machismo es seis asesinatos en siete días. Desde el pasado lunes cinco mujeres y el hijo de una de ellas, de siete años, han sido asesinadas por sus parejas. Aún a pesar del estado de alarma por el coronavirus en España, se han asesinado a 13 víctimas mortales en lo que va de año.

La violencia machista es una problemática estructural de esta sociedad y que no somos capaces de solucionar. Ni con medidas legales, ni con la concienciación necesaria, ni con educación, ni con denuncias. Persiste la forma en la que un género ha sido educado y condicionado para relacionarse con el otro. Donde el patriarcado está presente en todos los estatus sociales, hogares, entornos, culturas o religiones. Donde está patente en la publicidad, en las series, en las películas, en los libros, en la educación… Donde las relaciones humanas entre géneros se basan en la desigualdad y en el abuso de poder por parte de los hombres sobre las mujeres. Donde la solución depende de todos y de todas. Porque el machismo, no es ni coyuntural ni efímero.  El machismo es estructural, permanece y lo determina todo. Parece que vivimos en una anestesia general, donde hemos aceptado la violencia machista como una normalidad más. Donde el asesinato de una mujer ha perdido la atención social, mediática y política. Mientras que otros intentan confundirnos con los peligros del feminismo y negando la violencia machista. Poniendo en peligro cualquier reflexión sobre las cuestiones de fondo y creando un efecto de arrastre entre muchos hombres.

Esta problemática estructural del machismo debe solucionarse con educación, con más medios económicos y con una legislación que permita una interpretación y aplicación menos machista y patriarcal de la justicia. Es un problema de desigualdad estructural de toda la sociedad, que es la que origina y ampara la violencia machista. Seis vidas en siete días, es para plantearse, una vez más, que tenemos un problema de proporciones pandémicas y que necesita ser tratado de manera prioritaria. Donde mucho tiene que cambiar, respecto a implicación social, para que las mujeres se decidan sin miedo a denunciar y que la sociedad les preste la ayuda necesaria…

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