Entender la violencia social, se puede hacer con un pequeño ejercicio de empatía: entender, percibir, ser sensible a los sentimientos, pensamientos, y experiencia de los que nos rodean. Pensemos por un momento que somos nosotros, nuestra familia, nuestros hijos los que estamos dentro de un piso, nuestra casa, y de momento irrumpen por la fuerza unos policías con mazas y arietes, derrumban la puerta, entran en nuestra casa y nos desalojan.

Ayer viernes en el barrio de Vallecas, en Madrid, en este país que según su presidente del gobierno «No se ha recortado lo fundamental del Estado del bienestar» Se produjo el desahucio de una familia con dos hijos menores de edad, uno de ellos de un mes y medio de vida. El único crimen cometido ha sido no poder pagar un alquiler de un piso que era en régimen de alquiler social de la EMV y que dichos pisos se han vendido a un fondo buitre, que encareció los alquileres y que no tienen más fin que ganar dinero.

Violencia social, cuando siete furgones de la Unidad de Intervención Policial (UIP) y medio centenar de policías, para desahuciar a una familia que vivía en un piso de alquiler social, que por falta de recursos económicos no pudieron hacer frente al pago del alquiler. Es decir, no habían comprado un piso por encima de sus posibilidades vivían en un piso de alquiler social.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Consejo General del Poder Judicial señalan que en 2014 hubo más ejecuciones que durante el año anterior. Según el CGPJ, en los primeros nueve meses de 2014 hubo 50.582 lanzamientos, mientras que en ese tramo de 2013 se practicaron 49.984 desahucios. Ya es hora de que el Estado aporte soluciones y se acabe el problema de los desahucios y que la gente se quede en la calle sin soluciones.Porque nosotros podemos ser los próximos en vernos en la calle,desalojados como criminales.

Un comentario sobre “Violencia social.”

  1. El lunes pasado en Telecinco, cuando el periodista Pedro Piqueras preguntó a Mariano Rajoy sobre los desahucios en España, con las imágenes del desahucio de la familia de Cecilia y Wilson. El presidente matizó que los desalojos «no son la norma habitual» en España y que por eso llegaba a los medios: «Lo que no es noticia es que no haya un desahucio»,»El reto tiene que ser que no haya ni un solo desahucio». Espero lo cumpla,señor Presidente.

    Las plataformas antidesahucios, tienen una percepción bastante diferente, mientras que los bancos han sido rescatados por su gestión hipotecaria, ahora son ellos los que venden sus inmuebles a fondos buitres. Donde cada día hay menos viviendas sociales, miles de viviendas vacías, escasez de alquileres dignos y miles de desahucios, que ponen en la realidad una falta de derechos y una emergencia habitacional, ante la inacción de las administraciones. Y, donde la negociación con los bancos, se convierte en una lucha perdida, ejecutándose sin miramientos, los desahucios.

    No es solo las dificultades de las familias para hacer frente a hipotecas con cláusulas abusivas, es cada día mayor el nutrido número de personas que no pueden pagar el alquiler, como consecuencia del impago de la cuota del arrendador. Hablamos de personas que están condenadas a perder el derecho a una vivienda con una notificación de desalojo, olvidando la dignidad de las personas.

    Es responsabilidad de todos y todas, porque todos estamos expuestos a que un día nos pueda pasar a nosotros. Las políticas impulsadas por el gobierno son ineficaces y no resuelven la problemática de miles de familias que están abocadas a la calle y la problemática de saber que hoy, mañana o pasado pueden perder su vivienda. La búsqueda del bienestar de unos confronta con el principio de la igualdad de todos, donde el capitalismo y los derechos de las personas parecen enfrentados, prevaleciendo el liberalismo económico a los principios democráticos. Obligando, no solo, a entregar sus viviendas, sino a asumir una deuda impagable de por vida, corriendo el riesgo de exclusión social y viviendo en los umbrales de la pobreza. Alimentación, sanidad y vivienda, son derechos irrenunciables que atentan contra el fundamento de una sociedad democrática, porque es obligación de la sociedad a través de su administración pública, cubrir y proteger dichos derechos…

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