Existe la creencia de que: «si algo funciona, no lo cambies», tanto a nivel personal, empresarial y político. El 20º congreso nacional del PP, que se está celebrando ayer y hoy en Sevilla, es la constatación primero de que si algo «no funciona, cámbialo de inmediato«, como ha sido cambiar a Pablo Casado por Alberto Núñez Feijóo como presidente del Partido Popular. Pero, sin embargo se ha cambiado, para volver al PP de siempre. Un PP que recupera el legado de Rajoy, de que ellos son los únicos que pueden arreglar la economía del país, como ya lo hicieron anteriormente y el reivindicarse como un partido de gobierno. El PP que sucumbió a la revuelta popular de Isabel Díaz Ayuso y la posterior dimisión de Pablo Casado, ha ido hacia atrás mientras trataba de ir hacia adelante, donde no han sido capaces de quitarse el estigma de la corrupción. Ahora, se plantean un viaje al futuro, cuando en verdad es un regreso al pasado.

El PP de Alberto Núñez Feijóo, será el que tendrá que demostrar si quiere ser una oposición con sentido de Estado, si está dispuesto a pactos. Feijoo dice que el suyo será un PP que conservará los referentes de Mariano Rajoy y José María Aznar. Ahora, dentro de unos días, tendrá que decidir si acude o no a la investidura de Mañueco en Castilla y León apoyado por la extrema derecha, al posible pacto o apoyo de Vox en las próximas elecciones andaluzas. En definitiva, saber diferenciarse de la ultraderecha de Vox. Le quedan asignaturas pendientes, para apoyar al gobierno y a la gobernabilidad del país. Feijoo ha dicho que quiere: «tomar decisiones, no esquivarlas, no buscar el enfrentamiento, sí buscar el entendimiento».  Ahora, le toca demostrarlo.

Es necesaria una oposición política como la del Partido Popular, que no se dedique a obstaculizar, ni insultar, ni mucho menos poner en duda la democracia. La oposición cumple frente al Gobierno, la expresión por excelencia de la democracia. Ahora, tiene que cerrar la hemorragia que precipitó este congreso, demostrar si funciona o no este cambio. Buscar la unidad del partido y del centro derecha político. El Partido Popular llegará más pronto o más tarse al Gobierno, pero debería tener claro que si algo «no funciona, cámbialo de inmediato«, aprender de los errores frente a la corrupción. El cambio de Pablo Casado, en que el PP tenía que haber acometido una profunda renovación interna. que no hizo le sirvió el puesto, ahora tendremos que esperar a lo que haga Alberto Núñez Feijóo. Porque, si algo no funciona, hay que cambiar.

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