resistirResistir es vencer, frase de Juan Negrín, Presidente del Gobierno de la II República entre 1937 y 1945, en el exilio. Hoy 18 de julio, después de 82 años del golpe de Estado franquista, que condujo a una Guerra Civil con medio millón de muertos, en una España que no alcanzaba los 26 millones de españoles. En la actualidad, más de 100.000 cadáveres siguen enterrados en fosas comunes y en cunetas, desaparecidos tras ser asesinados en la Guerra Civil y el franquismo. Sin contar los que tuvieron que huir de España y todos los que sufrieron la violación de los derechos humanos durante cuarenta años de dictadura.

 

Una recuperación de la memoria que no interesa a muchos, una aplicación de la Ley de Memoria Histórica que no ha funcionado, teniendo en nuestras calles homenajes al franquismo en nombres de calles, monumentos y en asociaciones que abanderan la oposición a dicha Ley, como la Fundación Nacional Francisco Franco nacida para glorificar y mantener las mentiras del dictador. La democratización de España aún no ha llegado definitivamente después de 82 años, cuando temas como la exhumación del cadáver de Franco y José Antonio levantan dilemas; cuando el Valle de los Caídos es un enaltecimiento de la dictadura practicado por los monjes benedictinos; cuando el general golpista y franquista Queipo de Llano, responsable de la represión y fusilamiento de más de 50.000 personas en Sevilla durante el levantamiento fascista en 1936, sus restos descansan en la basílica que fundó y que es sede de la Hermandad de la Virgen Macarena en Sevilla. Y, ahora la nieta del dictador, Carmen Martínez-Bordiú es legalmente duquesa de Franco, con Grandeza de España, firmada por el exministro Rafael Catalá el día antes de la moción de censura ganada por Pedro Sánchez.

Mientras España sea, según la Asociación Jueces para la Democracia, el segundo país del mundo en número de desaparecidos cuyos restos no han sido recuperados ni identificados, tras Camboya. Mientras nuestros políticos no sean capaces de aceptar la injusticia del olvido, hemos de resistir y luchar contra esos movimientos de extrema derecha en nuestro país y en cada rincón del continente, porque como dijo Martín Niemöller en el poema «Cuando los nazis vinieron…» :  «Cuando finalmente vinieron a por mí, no había nadie más que pudiera protestar.» Resistir y luchar significa no olvidar, porque una cosa es propiciar el diálogo, la reconciliación y la convivencia en paz entre todos los españoles y otra muy diferente es mantener las señas del franquismo y del fascismo por miedo.

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