Perdonar no es olvidar, hoy 11-M se cumplen 14 años de los atentados del 11 de marzo de 2004, sin pedir perdón por parte de los terroristas ni de los que afirmaron que: «no están ni en desiertos remotos ni en montañas lejanas», ni los que hicieron tanto daño con la teoría de la conspiración en los medios de comunicación… Unos ataques terroristas en cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid llevados a cabo por el terrorismo yihadista, en que murieron 193 personas y más de dos mil resultaron heridas. Cualquier persona comete errores, todos ofendemos a alguien de vez en cuando, necesitamos aceptar nuestra culpa, pedir perdón y reparar en lo posible la falta cometida, pero algunos siguen pensando lo mismo y estando orgullosos de su foto en la Cumbre de las Azores, con los máximos mandatarios de Estados Unidos (George W. Bush), Reino Unido (Tony Blair) y España (José María Aznar), el día del ultimátum de 24 horas a Sadam Husein, que terminó con la invasión de Iraq.

Catorce años sin pedir perdón por la teoría de la conspiración, esa que defendía que los atentados del 11-M no fueron planificados y perpetrados por el terrorismo yihadista, sino que fue un atentado de ETA, socialistas y policías traidores. Catorce años de pruebas ocultas e informes falsificados, en definitiva, soltar la sombra de la duda. La teoría e la conspiración en torno al 11-M ha empujado a ciertos sectores de la política y de los medios a insinuar que la investigación oficial es falsa e interesada, y que los atentados esconden mucho más de lo que muestran.

Catorce años del 14-M, de las elecciones generales más tristes de la historia de España, celebradas sólo tres días después de la matanza terrorista, con el triunfo inesperado del PSOE y José Luis Rodríguez Zapatero. Ni en los peores pronósticos del Partido Popular se pensó en una derrota tan abultada con casi 11 millones de votos para el PSOE. No se perdonó esta derrota y el Partido Popular puso en marcha la mayor campaña política y mediática que ha vivido España al servicio de una mentira.

No se pidió perdón por esa teoría de la conspiración, por ese intento de manipular, de engañar, de intentar deslegitimar un resultado electoral democrático, incapaces de aceptar la verdad, de pedir perdón. Incluso después del juicio del 11-M a finales de octubre de 2.007, en que el tribunal culpó a una célula islamista de los atentados del 11-M, descartando a ETA y desmontando todos los bulos amparados por el Partido Popular, se siguió manteniendo la teoría de la conspiración. No se pidió perdón a las familias de las víctimas, intentando enfrentar las victimas del terrorismo de ETA y del 11-M. Perdonar a los que nunca pidieron perdón, no es olvidar.

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