La pérdida de confianza en la investidura es la muerte anunciada del presidente del Gobierno con mayor poder en la democracia, con mayoría absoluta holgada en el Congreso y con un poder territorial y municipal sin precedentes. Es la muerte política de Mariano Rajoy, que no ha logrado su investidura en el Parlamento, después de la investidura fallida de Pedro Sánchez, obteniendo el voto de los 170 diputados del PP, Ciudadanos y Coalición Canaria frente a los 180 del resto de grupos que impidieron que el líder del PP sea investido presidente del Gobierno con mayoría simple.

Rajoy ha anunciado que volverá a intentarlo, pero deberá esperar a que el Rey le proponga de nuevo y el jefe del Estado no lo hará, presumiblemente, hasta no tener la confianza de no encontrarse con una nueva investidura fallida. Se ha iniciado así el plazo hasta el 31 de octubre, si no hay otra investidura, se convocará a las urnas para el 25 de diciembre o el 18 de diciembre si los partidos acuerdan modificar la Ley Electoral para acortar la campaña.

Hasta después de las elecciones gallegas y vascas del 25 de septiembre no es previsible ningún cambio y, por tanto, no habrá movimientos políticos. De momento el Gobierno seguirá en funciones con competencias limitadas, serán prorrogados los Presupuestos de 2016 y los españoles seguiremos esperando… Y, las consecuencias económicas las seguiremos pagando los de siempre.

En nuestra vida cotidiana tenemos problemas económicos, de pareja, problemas familiares, de amistad, en la escuela, en el trabajo… Intentamos siempre buscar soluciones; algunas acertadas, otras equivocadas; algunas en común y otras de forma individual. Pero en política, nadie hace nada, nadie cambia nada. Se ha constatado la incapacidad de cambiar, de buscar alternativas, de pactar por parte de los políticos.Tenemos lo que nos merecemos. debemos dejar de quejarnos y tomar la decisión de cambiar, y nuestro cambio está en nuestro voto. Si votamos de nuevo el día 18 o el 25 de diciembre está en nuestro voto el cambiar de gobierno y que cambien las cosas.  Ante el chantaje: o me votáis, o los españoles tendrán que volver a votar. Yo quiero votar.

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