La primera investidura fallida de la democracia española, el primer intento fallido de formar Gobierno de la historia de la democracia. A partir de ahora se abre un período de dos meses en los que los partidos intentarán alcanzar un acuerdo para evitar nuevas elecciones. Y donde Pedro Sánchez, ya no es el candidato. Con 131 escaños no puede haber presidencia, Podemos no podía aceptar el acuerdo que firmaron Pedro Sánchez y Albert Rivera y era previsible que Mariano Rajoy no se abstendría. ¿De dónde pensaba sacar los escaños que faltaban para lograr la investidura Pedro Sánchez?

El miércoles no llegó a la mayoría absoluta, este viernes ha obtenido 131 escaños (PSOE, Ciudadanos y Coalición Canaria), de nada sirvió el último llamamiento de «votar el cambio», la «regeneración» y sacar a Rajoy de La Moncloa. Nada ha servido para obtener los 176 votos de la mayoría absoluta y el pacto PSOE-Ciudadanos ha sido un fracaso. Y, cuando algo no funciona no se puede uno empecinar, hay que cambiar, buscar otras soluciones. Y, la solución no es un gran pacto de la derecha y el PSOE.

Hemos pasado de la «cal viva» del miércoles al «pacto del beso» de hoy propuesto por Pablo Iglesias, pero todo son vetos,  Podemos mantiene su rechazo a la derecha que representa Ciudadanos y Ciudadanos sostiene que es antagónico con Podemos, se han perdido el respeto entre PSOE y Podemos que es la base para cualquier negociación. Se crean expectativas que son rotas por la intransigencia y la desconfianza, todo parece que la repetición de elecciones es la única salida, aunque todos reconocen que sería un fracaso de la política.

Los votos de PSOE, Podemos, Ciudadanos y las confluencias que quiere Pedro Sánchez es imposible, la solución de PP-PSOE-Ciudadanos siempre es una opción que planea aunque Pedro Sánchez diga que no. Y, la opción de PSOE-Podemos-Confluencias y partidos nacionalistas no está bien visto por el PSOE. ¿Qué opción queda? La abstención de Podemos o de Ciudadanos. El problema es que hay demasiadas líneas rojas entre PSOE y Podemos, y con la coincidencia que ninguno quiere que gobierne el PP, no es suficiente.

El pulso de Pablo Iglesias, con su voto negativo de Unidos Podemos le impide conseguir la investidura y alcanzar la presidencia del Gobierno a Pedro Sánchez. Quizás esta decisión no la compartirán muchos de los votantes de Podemos, pero tampoco un acuerdo con Ciudadanos. Quizás aunque no sea lo mejor, las nuevas elecciones puede ser lo menos malo. El riesgo de la abstención es una posibilidad pero también tendremos más claro a quién tenemos que tenemos que votar. Pensando que se han acabado las mayorías absolutas, para todos.

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