Esta medianoche comienza la campaña electoral de las elecciones andaluzas del próximo 2 de diciembre, una ocasión para comprobar si hay alternancia en Andalucía. El PSOE de Andalucía debido a la construcción de un proyecto político dirigido a una mayoría social, ha gobernado la autonomía andaluza desde 1978 de forma ininterrumpida, ganando todas las elecciones autonómicas excepto las elecciones de marzo de 2012, que ganó el PP, pero que pudo seguir gobernando gracias a una coalición con Izquierda Unida. 

La oposición al PSOE de Andalucía, no sabido encontrar los espacios de encuentro con el tejido social andaluz, siempre han esperado que por desgaste se produzca la alternancia. Los andaluces durante 40 años han pensado que ningún partido de la oposición se ha merecido ser alternativa de gobierno. Ni los amagos de corrupción, a través de expedientes de regulación de empleo (ERE) fraudulentos, ni la evidente incapacidad para desarrollar una acción de gobierno para solucionar los problemas de Andalucía, ni la crisis y división del partido han sido argumentos suficientes para perder el poder. Pero, el PSOE de Andalucía debe dejar de justificarse en la política nacional y en los ataques de la derecha. Si no afronta estas elecciones de otra forma, puede perder la mayoría suficiente para poder formar gobierno y producirse la alternancia, con la coalición de Ciudadanos y el Partido Popular.

La alternancia no es la solución, si se produce como castigo. Los partidos de la oposición deben ofrecer alternativas para renovar e innovar Andalucía, conocer las prioridades y aportar soluciones. Hay que dejar los prejuicios irreconciliables, la estrategia de la revancha, el victimismo y la confrontación ideológica. Lo que necesita Andalucía, son soluciones a temas como la insuficiente industrialización y la excesiva dependencia de los sectores primario y terciario, reducir el porcentaje de paro, de pobreza y exclusión, de PIB per cápita, de financiación, de fracaso escolar, de sueldos…, en relación al resto del Estado. No se puede prometer durante 40 años un futuro que nunca llega, aunque dudo que una alternancia lo pueda mejorar. Los políticos no pueden tratar de tontos a los ciudadanos y nosotros hemos de ser exigentes en su elección o tendremos lo que nos merecemos… 

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