Un comentario sobre “Control social como disyuntiva a la responsabilidad.”

  1. Estamos muy lejos de la promesa del presidente del Gobierno Pedro Sánchez, el pasado 25 de octubre, de que el objetivo era alcanzar cuanto antes una incidencia acumulada de 25 casos de coronavirus por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días. Seis meses después, este indicador se ha multiplicado por más de ocho.

    La vacunación está aún lejos del objetivo de alcanzar el 70% de la población española completamente inmunizada, a finales de agosto. Aunque cinco millones de personas estén con la pauta completa en esta primera semana de mayo y más de 17,1 millones de dosis en total.

    Se ha acabado el estado de alarma, pero no la pandemia. La ciudadanía debe ser consciente de la situación en la que estamos, aceptar, elegir y asumir la responsabilidad de sus acciones y ser responsables de sus actos. Nadie sabe lo que puede pasar, pero todo queda en seguir vacunando y la responsabilidad de todos.

    Pero, las imágenes de las reuniones de esta madrugada, demuestran que la gente está celebrando un final de la pandemia, más que un final de estado de alarma. Lamentablemente ha pasado, lo que se suponía tenía que pasar después de tantos meses: el desmadre. No podemos culpabilizar solamente a la gente, mucha culpa la tienen nuestros dirigentes políticos. No se puede pasar de un estado de alarma a la libertad más absoluta, sin una desescalada pausada. Se hubiera tenido que esperar a tener una tasa de vacunación más elevada. Las prisas nunca son buenas consejeras.

    Nadie quiere proseguir con el estado de alarma. Los que creyeron, el Gobierno de España, en esta medida han llegado al convencimiento de su finalización. Los que no apoyaron el estado de alarma, la oposición de derechas, lo reivindican ahora, pero no quieren tomar la medida de solicitarlo en la Autonomía que sea necesario. Lo importante es culpar al Gobierno de España de todo. Se ha dejado en manos de la Justicia unas decisiones que hubieran tenido que ser acordadas. Mientras, solo nos toca esperar para comprobar las consecuencias, tanto sanitarias como económicas.

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