Nos estamos acostumbrando a normalizar el discurso de la extrema derecha, por muchas barbaridades que digan. Aparte de un cierto sector periodístico que se dedica a blanquear, está también la naturalización y blanqueamiento del partido de extrema derecha por parte del Partido Popular y Ciudadanos. como moneda de cambio para conseguir un gobierno, la aprobación de unos presupuestos o de unas leyes. Un discurso que impone sus postulados regresivos, que desnaturaliza la violencia machista, la memoria histórica, el Estado de las Autonomías, el ataque al feminismo o a los inmigrantes, y a todos los diferentes. Aparte, de seguir defendiendo el franquismo. Normalizamos el discurso de un partido que no cree en la libertad, ni en la democracia, ni en los derechos individuales de las personas. Los ultras siguen ganando terreno a costa de nuestros derechos.

Me molesta hacer publicidad a la extrema derecha, pero lo que no se dice, lo que no se denuncia, parece que no existe. Por eso, hay que criticar afirmaciones de Alicia Rubio, diputada de Vox en la Asamblea de Madrid, cuando el pasado jueves 15 de julio. con motivo de la Proposición no de Ley (PNL) presentada por Unidas Podemos, en la que pedían a la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, del cumplimiento íntegro de la ley contra la LGTBfobia refrendada en 2016. Dijo barbaridades como: acusar al colectivo de “reclamar unos neoderechos inexistentes”, comparándolo con la nobleza medieval por sus “privilegios”. Que las personas LGTB pretenden “adoctrinar con ideología de género, dogmas queer, pornomarxismo, y mentiras acientíficas”, además de defender que “no existe el derecho a la maternidad”, pero sí el de un menor “a tener un padre y a una madre”.

El populismo de derechas, no se cansa de decir mentiras, pero lo peor es que hay personas dispuestas a escucharles y a votarles. No tenemos que ir ni a Hungría ni a Polonia, por sus leyes homófobas. El mismo discurso lo tenemos en España, es el que desean obtener y en el espejo que se miran. Tenemos el peligro en casa y muchos pretenden con su silencio y con su aprobación normalizar el discurso de la extrema derecha. Porque muchos están cansados del discurso del feminismo, de la violencia machista, de esa «izquierda reaccionaria y bolivariana». Y, prefieren escuchar palabras que hieren la inteligencia, como las de la extrema derecha.

Un comentario sobre “Normalizar el discurso de la extrema derecha.”

  1. El 18 de julio de 1936, estalló una sublevación militar contra la Segunda República, un golpe de estado contra un gobierno legítimo. Es exactamente igual, si ahora los que consideran ilegítimo al gobierno de Pedro Sánchez dieran un golpe de estado y además nos convencieran de que ha sido por el bien de España. La derecha española está convencida de que el poder les corresponde por mandato divino, por ello cuando la izquierda llega al poder, la tachan de ilegítima.
    Después de 85 años del comienzo de una guerra, contra un gobierno escogido democráticamente y de padecer casi cuarenta de la dictadura franquista. Sigue habiendo muchos que piensan y afirman que Franco no fue un golpista, que lo hizo por España. Y, que a fuerza de repetir mentiras, lo peor, es que muchos se lo creen.

    Hoy 18 de julio, en una mesa redonda organizada por el PP, en la que participaba el presidente del PP, Pablo Casado, el exministro de UCD y del PP, Rafael Arias Salgado y el exministro de UCD y expolítico de Vox Ignacio Camuñas. Sentenciaba Camuñas que: «Si hay un responsable directo de la Guerra Civil es el Gobierno de la República», «Y un golpe de Estado no es lo que ocurrió en 1936», «Si hubo guerra civil es porque ustedes lo hicieron muy mal y la República fue un fracaso que nos llevó al enfrentamiento entre los españoles». A lo que Pablo Casado, guardó silencio y alabó diciendo: ¡Que lujo de ponencias! El Partido Popular y su presidente Pablo Casado niegan una vez más que Franco fue un golpista, disculpan su acción y culpan prácticamente al gobierno de la Segunda República de ser los culpables del enfrentamiento. La derecha no quiere aceptar la verdad y sigue manipulando. El problema es que muchos se lo creen.

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