Está claro que existen denuncias falsas de mujeres y de hombres, que intentan hacer daño, y que son el precio que la sociedad tiene que pagar para proteger los derechos de la mujer y  de muchas personas que forman parte de una diversidad de identidades de género. En el ámbito de la violencia de género y de la defensa de personas LGTBI, la extrema derecha con su afirmación de que «la violencia no tiene género«, siempre se ha exculpado de esa realidad, haciendo referencia a las denuncias falsas. Y, a la negación de que exista dicha violencia hacia la mujer o cualquier rasgo xenófobo en la sociedad. No es que una parte de la sociedad tenga un exceso de celo en cuanto a la protección de los derechos de la mujer y del colectivo LGTBI, es que hay otra parte de la sociedad que no quiere aceptar que existen víctimas porque hay agresores. El número de denuncias falsas por violencia de género, en 2019, según la Memoria 2020 de la Fiscalía General del Estado, se presentaron 168.057 denuncias y sólo 7 lo fueron por denuncia falsa.

No hay que olvidar, también, que hay muchas denuncias que se hacen y después se retiran y se clasifican como falsas. Y, que las víctimas y rehúsan a continuar el proceso judicial debido a diferentes motivos, entre ellos las presiones, otros tipos de componentes afectivos y la dependencia económica y familiar. Pero después, están las denuncias falsas hacen mucho daño y mucho ruido mediático. Cualquier persona tiene derecho y obligación a cursar una denuncia, de un hecho presuntamente constitutivo de infracción penal. Pero, las denuncias falsas, hacen quebrar la confianza social y dañan gravemente al sistema de protección penal, además de perjudicar al conjunto de la sociedad y especialmente a las víctimas. Porque la Justicia se ve perjudicada en su prestigio al basarse en hechos falsos, la sociedad desconfía y algunos lo utilizan, además, en su provecho. El denunciante de una acusación falsa, aunque que reciba un castigo por su responsabilidad civil, nunca será suficiente por los daños y perjuicios que comporta a las víctimas.

La extrema derecha otorga una importancia desaforada y sin fundamento alguno, a las denuncias falsas, agarrándose a este palo ardiendo y realizando incendiarios discursos parlamentarios en este sentido. La tarde del domingo en pleno centro de Madrid, en el barrio de Malasaña, según la denuncia de la víctima, ocho encapuchados le asaltaron cuando él entraba en el portal de su casa. Los agresores le cortaron el labio y le grabaron la palabra «maricón» en un glúteo con un cuchillo. Esta supuesta agresión homófoba desató una oleada de críticas y de acusaciones a la extrema derecha, convocando una manifestación para hoy bajo el lema Nos están matando, ante la ola de agresiones a personas LGTBI. Pero, ha resultado que es una denuncia falsa.

Esta persona con su denuncia falsa ha hecho mucho daño a las personas LGTBI, y seguro que habrá servido para dar la razón a los argumentos de la extrema derecha. Aunque, esta denuncia haya sido falsa, hemos de recordar que cada día hay denuncias de violencia y de agresiones contra mujeres, lesbianas, gays, transexuales y bisexuales. Es mejor creer a una víctima, que revictimizarla y cuestionarla. Prefiero a un mentiroso, antes que a un posible agresor y que nadie intente aprovechar para decir que los delitos de odio no son ciertos. Porque los delitos de odio han aumentado un 9,3% en los seis primeros meses de 2021. ? Por algo será o es un invento del gobierno de coalición?

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