Catalunya necesita encontrar una solución en su relación con el estado español. No se puede plantear la venganza, ni la humillación, como forma de imponer un marco de entendimiento. Estamos de acuerdo que todos los catalanes y catalanas no son independentistas, que todos no quieren que Cataluña se convierta en un Estado independiente. Pero, eso no es óbice, para que en las elecciones catalanas del 14-F, los partidos independentistas hayan ampliado la mayoría absoluta que ya poseían en el Parlament y que han superado el 50% del voto. La suma de ERC, Junts, CUP, PDeCAT y Primàries de Catalunya, han mejorado en más de tres puntos el porcentaje que obtuvo el independentismo en las elecciones del 21 de diciembre de 2017, las elecciones después del 1-O, la aplicación del 155 y pocos meses después del encarcelamiento de los presos independentistas.

Muchos catalanes y catalanas están a favor del independentismo, muchos de ellos, la mayoría, están de acuerdo en que los catalanes tengan derecho a decidir su futuro como país, votando en un referéndum. Otra inmensa mayoría que apuestan por un estado dentro de una España federal, otros que creen que debe ser una comunidad autónoma y una minoría, cada vez más amplia, con 11 escaños por parte de Vox en el Parlament, que están dispuestos a la derogación de la autonomía y volver a un estado centralista. Quizás no se debería hablar tanto de Catalunya y más de lo que piensan y necesitan los catalanes y catalanas. Pero, ante tal marabunta de sentimientos encontrados, se plantea la duda de qué pasa con Oriol Junqueras Jordi Cuixart, Jordi Sánchez, Carme Forcadell, Dolors Bassa, Josep Rull, Joaquim Forn, Jordi Turull y Raül Romeva. ¿Deben cumplir las sentencias en su totalidad? Apenas hace dos años, Pedro Sánchez decía: «El acatamiento de la sentencia implica su cumplimiento» ¿Todo ha cambiado?

Dicen que rectificar es de sabios y el Gobierno de España, debe tomar la decisión de otorgar el indulto a los independentistas catalanes. La justicia dictó sus sentencias, se podrá estar de acuerdo o no, pero se deben aceptar. Pero, el Gobierno de España tiene la potestad de no seguir con el problema catalán, de buscar una vía de entendimiento, con el indulto. El Tribunal Supremo ha informado negativamente sobre la concesión del indulto a los presos del procés, pero la decisión es únicamente política. Por motivos democráticos, por motivos políticos e incluso, por motivos humanitarios, los presos independentistas no deberían pasar ni un día más en la cárcel. Aunque no exista arrepentimiento, aunque haya la intención de conseguir la independencia de Catalunya. Se ha indultado a demasiadas personas en este país, que tampoco se arrepintieron de sus actos como el ex general Alfonso Armada Comyn, por su participación en el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Y, en 1993, la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo se mostró favorable a indultar al golpista Tejero por «conveniencia pública» para contribuir «al olvido de unos hechos que deben quedar ya en el pasado» ¿No puede quedar el «procés» en el pasado?

Ni la venganza, ni la humillación, ni el odio pueden ser herramientas para solucionar un problema. El Gobierno de España debe tomar la iniciativa, tiene el respaldo de las fuerzas progresistas, y toda la oposición de la derecha e incluso de algunos barones socialistas para no conceder el indulto. La cárcel no impedirá que se vea coartada la libertad para poder ser independentista, ni dejarán de serlo por estar presos. Ni la sociedad catalana entenderá que  se use la venganza y la humillación, para mantenerlos presos. La incertidumbre de la determinación de «Ho tornarem a fer» ( lo volveremos a hacer), no puede ser una excusa para no dar la libertad. Porque es el Estado Español el responsable de que no vuelva a pasar y de encontrar lo cauces de una solución.

Catalunya y los catalanes se merecen volver a hablar en estos momentos, de sanidad, de economía, de unas nuevas relaciones entre Catalunya y España; del paro y la precariedad laboral, de la educación, de mejores leyes, de mayor igualdad, de mejores infraestructuras… De esas cosas que se necesitan en el día a día, y no tener que buscar mártires de un procés. Volverán a llenarse los balcones y las ventanas de banderas españolas, se volverá a llenar la Plaza de Colón de Madrid e incluso las mesas pidiendo firmas. Nos repetirán que «España se rompe». Quizás perderán las nuevas elecciones el PSOE, pero un Gobierno debe de estar para tomar decisiones rupturistas y progresistas. ¿Se acuerdan de la ley del divorcio, del aborto, del matrimonio entre personas del mismo sexo, de la eutanasia…? España no se ha roto, es cada día un poco mejor. Yo no me creo que otorgar un indulto a nueve dirigentes políticos, a nueve personas sin delitos violentos, a nueve representantes de un independentismo que sigue creciendo. No puede ser la venganza, ni la humillación a los presos independentistas, que se convierta en venganza y humillación para Catalunya y para una inmensa cantidad de catalanes y catalanas.

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